Una historia de abuso doméstico y cruce fronterizo

Seis de cada diez mujeres experimentaron violencia a lo largo de sus vidas, de acuerdo con el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México) en el 2016.

By ESTEPHANY GARCÍA
EL NUEVO SOL 

Lizbeth Villa es una de seis mujeres, ella fue físicamente maltratada por su ex-esposo. Villa y su exesposo tuvieron dos niñas juntos y después de un cierto tiempo se separaron. Los dos continuaron su vida, ella con sus hijas y él con una nueva esposa. La nueva relación no funcionó y él volvió a buscar a Lizbeth mientras todavía estaba casado con otra mujer. Lizbeth quien pensó, “te imaginas después de ser la esposa ahora voy a hacer la amante.” Al Lizbeth no querer volver con él, se enojó y trató de estrangularla. Ella puso una demanda con las autoridades, pero al no sentirse protegida y respaldada por las autoridades, Lizbeth tuvo que huir del Estado de Toluca por miedo de que su exesposo le fuera hacer algo a ella o a sus hijas. Ella viajó a Tijuana con una meta en mente.

De acuerdo con el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México) en el 2016, seis de cada diez mujeres experimentaron violencia a lo largo de sus vidas. De esas seis mujeres la mitad fueron agredidas por sus esposos o parejas. En este mismo año el 36% de las mujeres que fueron asesinadas fueron estranguladas. En un reporte más reciente de INEGI, en los primeros seis meses del año 2020, se reportaron 132,110 llamadas de emergencia que se relacionaban con presuntos actos de violencia contra mujeres y niñas.

Su primer plan de Lizbeth era llegar a Tijuana y tratar de cruzar a los Estados Unidos. Ella quería cruzar la frontera para sentirse más a salvo de su ex-esposo y para darle una vida mejor a sus hijas. Incluso pidió asilo político a Estados Unidos, pero se lo negaron por no tener las pruebas suficientes para comprobar que su ex – pareja la había tratado de estrangular. Lizbeth ahora se arrepiente de no haber tomado fotos de las marcas en su cuerpo después del incidente. Los licenciados con los que ella ha consultado su situación le han dicho, que, si ella hubiera tenido esas pruebas, de inmediato ellos la asesoraban. Pero, “sin pruebas no hay nada concreto,” es lo que dice Lizbeth que ahora lo comprende.  Por meses ella trató de cruzar, pero le fue imposible. Al no poder pasar para el otro lado, ella se puso a trabajar en la línea de San Ysidro, juntando basura junto con sus niñas. Al principio como solo era ella y sus hijas, se le hacía difícil poder sostenerse económicamente. A pesar de las dificultades que ella estaba pasando ella se propuso no volver a Toluca. Ella creó su propia frontera para salvar su vida y la de sus hijas. Con el tiempo ella empezó a hacer amistades con la demás gente que también trabajaba en la línea y conoció a su actual pareja. “Afortunadamente, cuando yo anduve aquí sola, encontré un buen hombre, él me ayuda con mis hijos.”

La actual pareja de Lizbeth es de Honduras y su sueño es poder cruzar por los Estados Unidos. Actualmente el señor es un inmigrante en el Estado de México y Lizbeth le está tratando de arreglar sus papeles mexicanos por medio de una fundación que les está ayudando. El trabajo es una de las razones más grandes por las cuales Lizbeth y su esposo se están esforzando en arreglar los papeles de él. “Él iba a trabajar y le pagaban 200 pesos por día por no tener los papeles (mexicanos).” El esposo de Lizbeth le dice que va a cruzar la frontera para poder darles una mejor vida, pero Lizbeth quien ha estado más tiempo en la frontera, le dice que, “no es fácil, mejor espérate a lo que diga el licenciado.”

Actualmente la familia de Lizbeth sigue trabajando en la línea, juntando basura, y viven en un albergue donde una de sus hijas ha tenido la oportunidad de estudiar la primaria. Sus planes para el futuro como familia es poder arreglar los papeles del actual esposo para poder progresar económicamente y poder comprar una casa en Tijuana.

Lizbeth les da un consejo a todas las mujeres que han sido maltratadas o están siendo maltratadas por sus actuales parejas que, “por favor valórense como mujeres, respetense como mujeres, nosotros valemos mucho.” Lizbeth espera que más mujeres alcen la voz en contra de la violencia doméstica para que menos mujeres como ella tengan que crear sus propias fronteras, por temor de poder morir y ser un número más de las estadísticas.

Varias personas creen que una frontera es la que divide un país de otro país, pero no, una frontera no tiene que estar físicamente presente si no puede existir mentalmente también. Lamentablemente el gobierno mexicano ha orillado a varias víctimas de abuso doméstico a crear sus propias fronteras que prohíben a las víctimas seguir viviendo en su pueblo, estado, país e incluso prohíben la convivencia con la familia. Varias personas creen que una frontera es la que divide un país de otro país, pero no, una frontera no tiene que estar físicamente presente si no puede ser mentalmente también. Lamentablemente el gobierno mexicano ha orillado a varias víctimas de abuso doméstico a crear sus propias fronteras que prohíben a las víctimas seguir viviendo en su pueblo, estado, país e incluso prohíben la convivencia con la familia.


Tags:  abuso doméstico Estephany García frontera Tijuana

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Estephany García
Mi nombre es Estephany García, tengo 23 años y nací en Los Ángeles. Me gusta contar historias y noticias de entretenimiento. La música no solo me gusta, me apasiona y me relaja cuando estoy estresada. En mis tiempos libres, uso mi teléfono para enterarme de las ultimas noticias y de las celebridades de entretenimiento. Mis artículos para El Nuevo Sol están aquí .




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