Trabajadores | Labor / 05/03/2016

Horarios inestables ponen en riesgo las aspiraciones artísticas de trabajador y estudiante joven

“Los trabajadores jóvenes son obligados a organizar sus horarios diarios de acuerdo con las necesidades de sus empleadores, que rara vez se toman en cuenta las obligaciones de la familia del trabajador, las aspiraciones educativas o la necesidad de un ingreso constante”. –Informe I am a #YOUNGWORKER.

Por ARNFULFO ROMERO
EL NUEVO SOL

Con una personalidad que atrae a todos y un talento incomparable, Sebastián Guerrero desea que los supervisores de su empleo le den un horario más consistente. El estudiante y trabajador joven de 19 años comenzó trabajando en un restaurante de comida rápida para ganar dinero mientras perseguía sus sueños.

Desde niño, Guerrero ha dedicado su vida a la música. Su sueño ha sido ser un cantante famoso y por años ha trabajado para alcanzar esta aspiración. A su edad, Guerrero ha logrado crear una red de conexiones en la industria musical que muchos desearían tener. El cantante teme que la escuela, sus horas de trabajo y sus aficiones van a prevenir su éxito.

Sebastián Guerro, en el centro, cantando con el grupo Acasola de CSUN. Foto: Arnúlfo Romero / El Nuevo Sol.

Sebastián Guerro, en el centro, cantando con el grupo Acasola de CSUN. Foto: Arnúlfo Romero / El Nuevo Sol.

“El obstáculo más grande que confronto”, dice Guerrero, “es la instabilidad de la industria. Siendo un músico aspirante, yo vivo con el temor de que nunca vaya a alcanzar mis sueños. Cualquier persona puede tener el look, el talento y la educación apropiados, pero eso no promete una carrera exitosa”.

Guerrero ha tenido la oportunidad de trabajar con los nombres más grandes de la industria musical. Ha cantado con Bruno Mars durante el Super Bowl (2014), con John Legend y en el programa de televisión Castle.

A pesar de su experiencia, Guerrero todavía no ha llegado al punto donde quiere estar en su carera. “Justin Bieber y Taylor Swift son inspiraciones mías”, dice. “No por la música que producen, sino por sus habilidades de mantener su fama relevante”.

“Cuando no estoy trabajando en mi música, estoy en mi trabajo . . . como lo digo . . . normal”, dice Guerrero, quien trabaja de cajero en un restaurante de comida rápida. “Las horas de trabajo en este puesto son impredecibles. Una semana trabajo 34 horas y la siguiente solo 12”.

Esto ocurre comunmente entre trabajadores jóvenes. De acuerdo con el informe “I am a #YOUNGWORKER” del Centro Laboral de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), nueve de cada diez trabajadores jóvenes se encuentran en la misma situación que Guerrero: enfrentando horarios impredecibles. El informe dice:

“Los trabajadores jóvenes son obligados a organizar sus horarios diarios de acuerdo con las necesidades de sus empleadores, que rara vez se toman en cuenta las obligaciones de la familia del trabajador, las aspiraciones educativas o la necesidad de un ingreso constante”.

“De lo que he visto hablando con los trabajadores jóvenes y del trabajo en el informe, me he dado cuenta que los trabajadores jóvenes trabajan en condiciones difíciles que son vistas como algo normal”, dice Jeylee Quiroz, investigadora del Centro Laboral. “Por lo tanto, cuando experimentan el robo de salario o son acosados por su empleador, no tienden a cuestionarlo porque se asume que estas acciones son parte del trabajo. Sin embargo, ese no es el caso”.

Cuando Guerrero no está trabajando, participa en un grupo musical en Universidad del Estado de California en Northridge (CSUN) conocido como Acasola. Este grupo recrea canciones famosas a capela. Participan en competiciones y presentan sus canciones en frente de estudiantes de la universidad. Su participación en Acasola requiere más de 10 horas a la semana. Otros participantes del grupo notan que Guerrero falta las horas de práctica por causa de su horario inconsistente.

“Es difícil progresar como un grupo musical cuando uno de tus miembros importantes falta a los ensayos por causa de su trabajo”, dice Hannah Lewis, miembro de Acasola. “Yo no sé por qué no le dan un horario que no solo le ayude a ellos, sino también a él y a nuestro grupo”.

Grupo Acasola de CSUN. Foto publicitaria.

Grupo Acasola de CSUN. Foto publicitaria.

En la actualidad, Guerrero trabaja como cajero, y recientemente ha tenido la oportunidad de subir de puesto, pero teme que con sus pocas horas y aficiones no será posible.

El informe del Centro Laboral de UCLA cuenta situaciones similares de trabajadores que están prácticamente de guardia, a merced de supervisores que los llaman a trabajar solo cuando se les necesita y no les dan tiempo para sus estudios.

“La sociedad nos presiona a trabajar e ir a la escuela”, dice Guerrero. “Todo mientras participamos en otra cosas de la vida. Es como si estuviéramos destinados a fallar en la vida”.

Guerrero asegura que en cuanto su puesto prometa horas fijas, él podrá dedicar más tiempo a su carrera musical e implementar más balance en todos sus actividades de la vida.


Tags:  Acasola Arnulfo Romero Centro Laboral de UCLA CSUN horarios irregulares Jeylee Quiroz Sebastián Guerrero UCLA Labor Center YoungWorker

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