HISTORIAS DE MAMÁ: El nido vacío

Solange Lehman, originaria de Santiago de Chile, cuenta su migración a Estados Unidos, las dificultades de adaptación en su juventud, la formación de su familia y cómo encontró compañía y sentido en el amor incondicional de su perrita..

Por CAMILA LEHMANN
Adaptación de Katherine Méndez Hernández
Ilustración de Joie Solano
EL NUEVO SOL

Yo soy de Santiago de Chile, yo vine a los Estados Unidos varias veces a visitar, porque mis hermanos vivían allí y toda la familia de mi papá. Entonces yo siempre, desde que tuve esa razón, supe que iba a emigrar a este país, me vine a los 22 años. Fue difícil dejar a mis amigos porque yo siempre he vivido en una burbuja. Tenía que hacerlo, no me iba a quedar sola en Chile.

 Me embarqué un 22 de diciembre y llegué el 23. Me vine con mi papá, ya que mi mamá ya estaba acá; llevaba un año ya en EE.UU. Estuve en Chile por un año y solamente me quedé con mi papá. Llegamos los dos, llegamos a la casa de mi hermano y estuvimos ahí por un mes, aproximadamente 15 días, y ahí nos rentamos nuestro propio departamento. Así que empecé bien, con ganas de volver a Chile porque yo no me acostumbraba. Mi primera impresión de Los Ángeles fue que era todo aburrido porque yo estaba acostumbrada a salir de lunes a lunes, llegar todos los días a las 2 ó 3 de la mañana y cuando llegué acá todo se cerraba temprano. No tenía muchos amigos y me costó mucho acostumbrarme, la verdad. Yo me quería devolver, yo vine a una edad que era solo pasarla bien no quería pensar en mi futuro.

Me puse a estudiar inglés, he estudiado tanto inglés que nunca lo aprendí bien, pero salió un poco. Bueno, a el papa de mis hijos lo conocí en el año 1995 en 4 de julio, lo miré y me gustó de inmediato. Después empezamos a salir y me enamoré y tuve tres hijos. A mí me gustaban los perros, pero de lejos no me gustaba que se subiraran a mi cama, pero cuando llegó mi perrita, no sé, pero me cambió mi vida y mi pensamiento, pero rotundamente. Mis tres hijos crecieron; entonces yo sentí el nido vacío, porque me encontré sola. Ya no tenía que ir a buscar a mis hijos al colegio, no los tenía que llevar al ballet, no tenía que hacer nada y mis hijos nunca estaban. Entonces como que me refugié en mi perrita y la empecé a observar. Entonces ella depende 100% de mí. Es mejor el amor de perro que el de humano.


Tags:  Chile Historias de mamá Radio Nepantla




Previous Post
HISTORIAS DE MAMÁ: Oportunidades y bendiciones
Next Post
HISTORIAS DE MAMÁ: La cosecha de Juana



Camille (Camila) Lehmann
Mi nombre es Camille (Camila) Lehmann y soy de Los Ángeles, California pero chilena de corazón. Me interesa cubrir historias de estilo de vida y cultura, también temas latinos. Me encanta viajar y he visitado muchos países diferentes. Disfruto creando contenido en redes sociales como TikTok e Instagram. Síganme! @camilleelehmann https://www.tiktok.com/@camilleelehmann? https://www.instagram.com/camilleelehmann/




You might also like






More Story
HISTORIAS DE MAMÁ: Oportunidades y bendiciones
Yeni López llegó a Estados Unidos a los 17 años, trabajó por necesidad y encontró un profundo propósito sirviendo a personas...