Portada | Cover / 10/29/2009

Debate sobre el boicot al censo 2010

Hay 13 millones de latinos en California, la más alta concentración por Estados, según el Centro Pew Hispanic.  Nelson Lemus / El NUEVO SOL

Hay 13 millones de latinos en California, la más alta concentración por Estados, según el Centro Pew Hispanic. Nelson Lemus / El NUEVO SOL

Angela Melero
El Nuevo Sol

Diversos grupos que defienden los derechos de los hispanos están animando a boicotear el Censo del 2010. Su principal argumento es que este recuento de hispanos será usado para identificar a los inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos.

En nuestro país, cada decenio se promueve un recuento general de la población. En este proceso se incluyen a todos los que residen en las diversas ciudades, tengan o no sus documentos administrativos en regla.

Uno de los beneficios más evidentes que se desprenden del conteo de la población, tiene que ver con la distribución de fondos Federales a las comunidades en todo el país.

Las últimas estadísticas hablan de 11.9 millones de inmigrantes indocumentados, según el Centro Pew Hispanic. De acuerdo a Jennifer Giles, representante del Centro del Censo Regional de Los Angeles, la exclusión de estas personas en el recuento de la población podría significar menos dinero, menos ayuda, y menos influencia política.

Los activistas de la obstrucción al próximo censo del 4 de abril objetan la claridad del proceso. Entre ellos se encuentra el Reverendo Miguel Rivera, presidente de la Coalición Nacional Latina de Ministros y Líderes Cristianos (NCLCCL), un grupo que representa a 20,000 iglesias evangélicas en los Estados Unidos. Rivera, quien inició el boicot en protesta, afirma que su organizacion está indignada por la reciente represión en contra de los inmigrantes indocumentados. El grupo está impulsando la campaña para presionar al Congreso a que comience iniciativas para reformar las leyes de inmigración.

Rivera y Nativo López, líder de la Asociacion Politica Mexico-Americana (MAPA), comenzarán una gira por Arizona, Colorado, Nevada, Utah, Nuevo México y California a principios de año con la esperanza de convencer a los inmigrantes y a sus familias a unirse al boicot.

“Nuestro movimiento es de fe, verdad e integridad. Las pequeñas iglesias y los verdaderos grupos de defensa de los inmigrantes comprenden la estrategia. Se trata de un enfoque radical debido a que los tiempos peligrosos requieren de acciones fuertes, audaces y radicales para lograr el cambio y la justicia social”, afirma en su sitio web.

Los grupos defensores de los hispanos como NCLCCL y MAPA esperan hacer daño a la Oficina del Censo alterando el recuento de la población con un boicot a nivel nacional. Otros grupos con gran número de miembros hispanos, como el Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU) están instando a los hispanos en Los Angeles a participar activamente en el Censo. Ali Jost, representante de comunicaciones de SEIU, dice que el boicot es un “error” y afirma que es un “mal uso de los recursos”.

“Éste no es el momento de mantenerse en silencio. La opción de permanecer en silencio e invisible es precisamente la estrategia equivocada para la comunidad latina que viene tomando una fuerza política sin precedentes”, dice Jost. “La campaña está principalmente enfocada en Los Ángeles. Somos defensores de la contratación de todos los aspectos de la comunidad. Líderes de las comunidades de fe, propietarios de pequeños negocios, líderes de derechos humanos, y pro-inmigrantes, todos están abordo”.

Otro grupo que apoya la participación de hispanos en el censo es la Coalición Pro-Derechos Humanos del Inmigrante en Los Angeles (CHIRLA).
“Las llamadas para restringir el acceso a este ejercicio histórico es irresponsable, imprudente y quita los esfuerzos que hemos hecho para incrementar la representación de Latinos a nivel económico y politico”, dijo Jorge Cabrera, director de Comunicaciones y Relaciones Publicas de CHIRLA, “Debemos resistir a la tentación de expresarle a nuestra nación la necesidad de una reforma migratoria ignorando al censo. Todo lo contrario, debemos dejar que nuestras voces suenen fuertes y claras para que nadie se atreva a ignorarnos”.

Jost también dice que los miembros de SEIU están instando a los hispanos en Los Angeles para participar en el Censo de 2010, “A fin de continuar fortaleciendo la voz de nuestra comunidad para poder influir en puestos de poder y en temas como la reforma integral de la inmigración, tenemos que enviar un mensaje claro a la comunidad de que este proceso es por su propio beneficio y por el interés de nuestra nación; por lo que hay que participar plenamente, sin miedo, en el Censo del 2010”.

Al final, la victoria de este dilema ético será determinado por la gente que viene siendo afectada directamente. Ofelia Jiménez, una inmigrante que llegó a Los Angeles desde Acapulco, México hace cinco años y ahora trabaja limpiando casas, dice que escuchó sobre el boicot por medio de su prima.

“Ella [mi prima] me dijo que vio la historia sobre el boicot en las noticias. Ella me dijo que si lleno la forma, el gobierno sabrá que no tengo papeles. No puedo permitir que hagan eso”, explica Jiménez.

Con un hijo de cuatro años que acaba de empezar la escuela y una hija que apenas está aprendiendo a caminar, el riesgo de ser enviada de vuelta a Acapulco y lejos de su familia es un temor inminente para Jiménez. Aunque su posición no es totalmente compatible con la de Rivera y su movimiento para boicotear el censo, ella siente que no tiene alternativa.

El movimiento encabezado por el SEIU no provoca su interés tampoco, ya que se trata de marcar su presencia en Estados Unidos. Para Jiménez, el proceso de reforma de las leyes de inmigración es muy largo.

“Los inmigrantes no son vistos de forma positiva en Estados Unidos. No veo que el gobierno tenga una forma rápida de cambiar las leyes. Por el momento, tengo la obligación de mantener a mi familia junta”, agrega Jiménez.

En el Censo del 2000, no se contaron un millón de inmigrantes indocumentados. Debido a este asombroso número, Jost dice que se perdieron 600 millones en fondos federales.

SEIU argumenta que obtener menos fondos como resultado del boicot al Censo significaría menos dinero para la financiación de departamentos de bomberos, escuelas públicas y hospitales. Todos estos servicios son cruciales para las personas que viven en Los Ángeles, documentados o no.

Para asegurarse de que en las ciudades con alta concentración de latinos como Los Ángeles, no se pierda nuevamente esa financiación, el SEIU está colaborando con los grupos pro-inmigración, como la Reforma de Inmigración de Estados Unidos para elaborar planes alternativos para la reforma.

Uno de los planes de ataque es la Campaña para la Reforma de Inmigración de Estados Unidos, un paquete completo de trabajo que incluya a los trabajadores inmigrantes y los nacidos en Estados Unidos que tratan de lograr mejores salarios, condiciones de trabajo y prestaciones laborales.



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