Vivo con mi enemigo (el acné) desde los 12 años, pero estoy aprendiendo a quererme

Ya tengo más de un año aprendiendo a quererme y aprendiendo a aceptarme.

Por ANA RAMOS PERDOMO
EL NUEVO SOL

Siempre he sido delgada y acomplejada por mi cuerpo, pero mi pobre cara, mi espalda, mi mente y pensamientos han tenido que vivir y soportar por ya diez años al que yo considero mi peor enemigo hasta el momento: el acné. Quererme y sentirme bien conmigo misma desde hace ya diez años ha sido un infierno. Era triste para mí cuando miraba a una chica con cara linda y cutis envidiable y es que ¿saben lo horrible que se siente cuando hablas con una persona y sabes que no te está escuchando porque está viendo los 100 barros asquerosos que están alrededor de tu cara? pues, es devastador porque vives con ese trauma día con día.

De acuerdo a la psicóloga Bobbie McDonald de Costa Mesa, California, la autoestima en adolescentes puede resultar muy afectada con el acné porque otros muchachos pueden burlarse, causando que la ansiedad y la depresión aumente en los pacientes. En mi caso, nadie se burlaba pero solo el pensar que las personas me miraban raro por tantas marcas y brotes en mi cara era suficiente para sentirme triste e insegura de mi misma.

Sin embargo, aunque uno se puede sentir solo y perdido, cualquier persona puede padecer de acné, pero es más común en los adolescentes y en los adultos jóvenes. Se calcula que un 80 por ciento de todas las personas de 11 a 30 años tienen brotes en algún momento.

Hay acontecimientos que te marcan la vida cuando tienes acné. Jamás olvidaré cuando un día mi mamá y yo fuimos al gimnasio y yo me encontraba en los baños. Mi cara estaba roja porque había hecho ejercicio y mis marcas oscuras y barros resaltaban. De repente noté como la encargada de la limpieza de los baños y otras dos señoras murmuraban cosas y me miraban. Segundos después, una de ellas se acercó a mí y me dijo “Hija, no te molestes por lo que te voy a decir, solo trato de ayudarte, pero ya no te toques tu cara y comienza una buena alimentación”. Mi alma y mi autoestima cayeron al suelo. Comencé a llorar y me fui corriendo hacia el estacionamiento y me olvidé de mi mamá. Minutos después, mi mamá me encontró llorando mientras me escondía en un rinconcito cerca del auto y le conté lo sucedido, a lo que ella respondió “no tienes que derrumbarte por eso, todo estará bien”, y a lo que yo le conteste a gritos, “¡odio mi cara y odio mi cuerpo!”.

Hasta que la Navidad del 2017 viajé a El Salvador y visité a mi dermatóloga y mi amor propio comenzó a cambiar y a crecer. La dermatóloga me dijo que mi hígado estaba siendo afectado por los antibióticos que estaba tomando para el acné. Obviamente, yo no quería estar enferma solo porque mis hormonas y mi estrés no se podían controlar y fue en ese momento cuando decidí que comenzaría a quererme a mí misma, y que dejaría de usar maquillaje cuando no fuera necesario. Me di cuenta de que si yo no me quería mi vida iba a ser muy amarga y que mi cuerpo no se merecía una enfermedad por culpa del acné. Según un informe del director del Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional de Colombia, José Julián López, los antibióticos para el acné pueden causar enfermedades en el cuerpo y hasta esquizofrenia.

La verdad es que nadie sabe como te sientes cuando tratas de ser fuerte mientras vives con tu enemigo. Esas señoras imprudentes del gimnasio no sabían sobre los cientos de productos que he probado para “curar” mi cara y otras partes de mi cuerpo. Ellas no sabían de los miles de dólares que he gastado en dermatólogos, tratamientos, y en antibióticos que te causan depresión y todo solo para sentir que te quieres a ti misma y que llegaras a tener el cutis “perfecto”.

Ya tengo más de un año aprendiendo a quererme y aprendiendo a aceptarme. No sé cuanto tiempo el acné vivirá conmigo, pero de vez en cuando se siente tan maravilloso cuando la gente me ve sin ninguna gota de maquillaje y acompañada de mi despreciable inquilino. Aunque mi acné ha reducido con el tiempo, yo sé que no soy la única chica en esta situación y de acuerdo a un articulo publicado por El Universal,el acné afecta a 9.4% de la población a nivel mundial. También sé que hay personas que tienen un acné más grave que el mío. Dejemos que la gente hable porque de todos modos ellos nunca comprenderán como es estar en nuestros zapatos.

Si tú conoces a alguien que padezca de acné, depresión por causa de acné u otros problemas psicológicos por causa de este, visita las siguientes páginas para aprender más y para ayudar a los que lo necesiten.

Acné

¿Qué es el acné?

Clinica Mayo:

Acné y síntomas

Depresión: Apoyar a un familiar o amigo


Tags:  acné amorpropio Ana Ramos Perdomo autoestima depresión

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Ana Ramos Perdomo
Mi nombre es Ana Ramos y soy orgullosamente salvadoreña. A los 12 años me mudé a Los Ángeles con mi familia. Disfruto mucho escribir sobre cultura, educación, salud y entretenimiento. En mi tiempo libre me gusta escribir sobre anécdotas personales. Mi meta es ser reportera para noticias en español y ser una de las voces que representa a la comunidad latina. También deseo poder inspirar a los jóvenes. He sido muy afortunada de trabajar con el equipo digital de KNBC y Telemundo Responde para Telemundo 52. Puedes leer mis artículos en El Nuevo Sol aquí. Y recuerda, si puedes SOÑARLO puedes LOGRARLO.




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