HISTORIAS DE MAMÁ: Legado culinario a la comunidad

Conocida cariñosamente como “Domi”, Dominga Rodríguez Velasco es una oaxaqueña cuya determinación, disciplina y pasión crearon su propio legado en la cocina oaxaqueña en el sur de California.

Por BRIANA MÉNDEZ-PADILLA
Ilustración de Angelina Rassam
IMPULSO

Desde la cocina de sus abuelos en Oaxaca cuando era niña hasta la cocina del restaurante oaxaqueño de su hija Liliana y su yerno Valentín Granja en el barrio coreano de Los Ángeles, Dominga Rodríguez Velasco dice que siempre ha vivido en la cocina.

Para ella la cocina ha sido algo constante y muy importante, ya que le ha traído empleo, dinero, comida y comodidad. La migrante de 67 años es una pionera de la comida oaxaqueña en Los Ángeles e inspiración para la creación de restaurantes de comida tradicional oaxaqueña en California y otros estados.

“Antes no había restaurantes oaxaqueños, y nadie quería la comida oaxaqueña, solo los oaxaqueños que venían del otro lado”, dice Rodríguez Velasco, quien llegó a Los Ángeles en 1995 con el propósito de ser cocinera tradicional.

Ella había trabajado en una cocina económica en Oaxaca, y cuando emigró, se propuso llevar sus platos auténticos y perfeccionados a cualquier lugar donde trabajara. Cuando un antiguo empleador se aprovechó de ella e insistió en que le escribiera sus recetas, y después la despidió de su restaurante, Rodríguez Velasco no se preocupó en lo absoluto; el sazón que ella trae a los platillos no se puede replicar.

“Tú puedes dar todo lo que tú quieras, pero todos tenemos una esencia, todos tenemos un don”, dice la oaxaqueña. “La esencia es lo tuyo, lo que tú traes. Tú puedes dar la receta, pero falta que te salga igual a ti”.

Dominga “Domi” Rodríguez Velasco es una pionera de la comida oaxaqueña en Los Ángeles. Su comida es famosa entre la comunidad, que la aprecia como un gran legado del sabor oaxaqueño que les trae recuerdos de su cultura y tradición a la diáspora oaxaqueña. Foto de Briana Méndez Padilla / Impulso.

Muchos son atraídos por la sazón de Rodríguez Velasco. ¿Su secreto? Una fiel adhesión a las recetas originales.

“La comida de nosotros es rústica, no puedes modificar nada”, explica. “A mí me gusta ver qué bueno hay de Oaxaca para volver a meter aquí”.

Por eso mismo, Domi es enemiga de las latas, las cuales considera contienen mucho sodio. Su comida utiliza ingredientes naturales. La autenticidad es crucial para Rodríguez Velasco, al modo que cuando elabora platillos tradicionales, su cocina huele como si estuviera en Oaxaca.

A Rodríguez Velasco se la ha comparado con un fénix y con un roble, dos símbolos que describen con precisión su resiliencia y autosuficiencia.

Como la mayor de 13 hermanos y con una madre que trabajaba en el comercio, Dominga asumió el papel de madre desde muy niña. Ella era quien cuidaba, daba de comer y alistaba para la escuela a sus hermanos.

Esa responsabilidad a una edad tan temprana le robó la niñez, dice Rodríguez Velasco, pero a la vez le enseñó a ser independiente y disciplinada, cualidades que inculcó en sus hijas.

“A mí no me gusta depender de nadie, y aunque yo no tengo estudios, porque yo nada más llegué a tercero de primaria, una mujer preparada donde quiera vale”, dice.

Rodríguez Velasco tiene tres hijas, y para ella ser mamá es lo más importante. Desde los 17 años cuando nació su primera hija, todo lo que ha hecho en su vida, ha sido para asegurarse que ellas estudien y tengan una buena vida.

Es por eso que emigró a Estados Unidos para proveerles de todo y que fueran profesionales, pero insistía en no vinieran con ella en ese tiempo. Rodríguez Velasco quería establecerse primero y poder mandar dinero para que terminaran sus carreras.

“Dije voy a forjarme, voy a hacer que ellas estudien y no voy a querer que trabajen para la gente. Quiero que ellas sean ellas”, dice.

La paz y la plenitud que irradia cuando hablas con Domi, no ha llegado de la nada. Rodríguez Velasco ha enfrentado sus propias batallas con su salud mental, sufriendo tanto de depresión como ansiedad. Relata que cuando entró en mucha depresión, solía preguntarse “¿qué le debo yo a la vida? ¿Por qué me trató así?”. Pero gracias a la terapia, ha podido manejar mejor sus emociones y cambiar su forma de pensar.

“Yo a la vida no le debo nada”, dice. “La vida es para mí y la debo disfrutar y debo ser yo. He tenido tropiezos, levantadas y me ha tumbado como no tienes idea, pero me he levantado”.

Rodríguez Velasco no le pide más a la vida. Dijo que le ha dado la oportunidad de ver a sus hijas triunfar, le han dado nietos que amar, un esposo que la adora y continua haciendo lo que le apasiona: cocinar.

En lo que a ella respecta, ha cumplido su sueño.

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Briana Mendez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso


Tags:  Historias de mamá Oaxaca oaxacalifornia




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Katherine Méndez Hernández
Mi nombre es Katherine M. Hernandez, estudio Periodismo en CSUN y nací en El Salvador. Me interesa cubrir temas que impactan a mi gente latina y a nuestra comunidad, además de escribir opiniones sociales y reseñas de shows, películas o música que inviten a la reflexión y al diálogo. En el futuro, quiero ser editora de libros y trabajar de cerca con autores y nuevas voces. Una de mis mayores pasiones es la lectura, y en mi tiempo libre disfruto viajar y conocer lugares nuevos que amplíen mi perspectiva.




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