La historia cuenta la experiencia de María Isabel Chacón, una joven ecuatoriana que llegó a Estados Unidos y enfrentó el miedo, la confusión y las burlas al adaptarse a una nueva escuela, un nuevo idioma y una cultura diferente.
Por KIMBERLY CHACÓN
Adaptación de Katherine Méndez Hernández
Ilustración de Joie Solano
EL NUEVO SOL
Desde el comienzo no me sentía cómoda yendo a la escuela, porque antes de venir a Estados Unidos yo solo había asistido a la secundaria y toda mi vida había estudiado únicamente en una escuela de niñas. Cuando llegué a Estados Unidos, ese fue el primer gran cambio, ya que me dijeron que iba a asistir a una escuela mixta, con mujeres y hombres. Antes de empezar la escuela sentía un poco de miedo, pero mi hermano me dijo que todo iba a estar bien y que solo me enfocara en estudiar, y así fue. Cuando llegó el primer día, estaba emocionada. En mi mente pensaba que el poco inglés que sabía me iba a ayudar, pero no fue así.
Yo creía que sabía inglés, pero en realidad solo conocía palabras muy básicas que me habían enseñado en mi país. Cuando vine aquí, todo fue muy diferente. Recuerdo que desde el primer día me sentí perdida, no solo porque todos hablaban inglés, sino también perdida en español, porque ni siquiera conocía la palabra “popote”.
Yo soy de Quito, la capital en Ecuador. Entonces, las personas que estaban en la clase de inglés eran personas de diferentes países y ellas me dijeron que yo necesitaba ayuda. Un día, cuando estaba en la fila de la cafetería, algunas señoras hablaban español y yo les dije: “Deme un sorbete, me falta un sorbete.” La señora me respondió: “Niña, no te entiendo.” Luego alguien me preguntó qué necesitaba y le dije: “Necesito algo para tomar la leche.” Entonces me dijeron: “Oh, necesitas un popote.” Después, muchas chicas se burlaron y dijeron que tenía que empezar a aprender las palabras que usaban, ya que la mayoría eran mexicanas. Por eso, el primer día no fue de mi agrado.
Al principio la única clase que no necesitaba el idioma porque yo sabía era matemáticas. Yo estaba muy avanzada en matemáticas para los estudiantes que estaban aquí; ellos estaban más atrasados que yo. Para matemáticas no necesitaba hablar inglés porque yo todo sabía. Cuando empecé me pusieron en clases de ESL porque obviamente no sabía nada de inglés. Después con el pasar de los días comencé a aprender las palabras en inglés poder defenderme, para pedir la hora del lonche o para que otras personas me pudieran entender el propio inglés. En las clases de ESL teníamos una maestra que hablaba todo en inglés y teníamos una maestra que ella nos ayudaba a todos los alumnos, en general, era un ayudante para todos los estudiantes y ella nos explicaba en esa clase como a 20 estudiantes. Unos sabían tal vez un poquito más que otros porque algunos ya venían desde la escuela secundaria y otros apenas tenían poco tiempo de haber venido de sus países o había otras personas que también tal vez no aprendieron nada en la secundaria y cuando ya se transfirieron a high school, pues estaban ahí.
Me quité las barreras al ver televisión en inglés y aunque al principio yo no entendía nada yo veía programas, tengo dos programas favoritos que me ayudaron: 90210 y Prince of Bel-Air, y al principio no entendía nada y el día que yo veía que ellos se reían, yo nomás miraba todo. En ese tiempo, las televisiones no tenían subtítulos y todo eso. Recuerdo que en un día, en un año que estuve aquí, recuerdo que pude entender y me reí de lo que ellos dijeron y a la vez cuando ellos se rieron yo también me reí, y ahí es cuando yo solita grité de alegría y dije wow, ya entiendo más inglés y es como seguí aprendiendo, yo sé que no es fácil, las luchas de la vida, las situaciones de la vida. A veces muchos estudiantes que venimos a este país a aprender inglés dejamos muchas cosas en nuestros países por el sueño americano y el sueño americano no es solo aprender inglés, sino seguir con tus metas hasta cuando tú las puedas lograr.
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