Gabriela narra cuando de niña se levantaba a las cinco de la mañana para ir a trabajar al campo con su familia.
Por GABBY FLORES-WALL
EL NUEVO SOL
En este episodio hablé con mi mamá, Gabriela Ortiz. Ella cuenta la historia de sus aventuras en su niñez en Puebla, México. Acompañada de sus hermanos y su hermana, narra que se levantaba a las cinco de la mañana para ir a trabajar en el campo.
A mi mamá siempre le ha gustado contarnos sus historias de Puebla. Historias de volcanes, animales, bonitos y peligrosos, y de cuevas que muchos quizá no conocían.
Ella cuenta su amor por la lluvia porque todo el cerro se ponía verde. También me habló sobre su miedo a las víboras conocidas como chirrioneras. Ella me explica que a mi abuela le decían que se cuidara de las chirrioneras porque las chirrioneras son unas víboras que te pegan.
Mi mamá nunca tuvo la oportunidad de ir a la escuela. “Como éramos muchos, pues, no alcanzaba mi papá para tanto para mandarnos a la escuela”, me platica. “Y unos tenían y otros no. Y yo fui una de ellas, que casi no iba a la escuela por ir a trabajar en el campo porque en aquel tiempo uno tenía que ir a trabajar desde chiquillos”.
Gabriela siempre ha tenido ese deseo de regresar a Puebla. Su sueño es regresar a ver los cerros que la miraron crecer desde su niñez. Después de salir de Puebla, ella trabajó en varios lugares en el D.F. y Tijuana.
“Muy bonito el campo donde yo nací”, me explica. “Y quiero regresar otra vez.” Quizás un día, si regresara, yo estaría también con ella explorando Puebla.
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