Madre e Hija: Unidas Más Allá de las Fronteras
Por Ariadna Sánchez
En este episodio converso, vía WhatsApp ya que ella vive en Ejutla de Crespo, Oaxaca con la persona más importante de mi vida: mi mamá, Gabriela “Gaby”. Juntas hablamos de lo que significa vivir separadas por fronteras y de cómo la migración no solo cambia un estatus o un lugar de residencia, sino que transforma profundamente la experiencia de ser madre e hija.
Reflexionamos sobre los momentos inesperados de la vida que una quisiera atravesar en compañía de la familia, pero que los kilómetros entre una y otra lo impiden. Es ahí donde la distancia pesa, especialmente en los días difíciles, en las noticias que llegan de repente y en las etapas de la maternidad que me hubiera gustado vivir a su lado.
Pero este episodio no es solo sobre ausencia; también es sobre fortaleza. Porque en la distancia, aunque parezca contradictorio, también se florece. Mi mamá y yo hemos aprendido a sostenernos a través de llamadas interminables, mensajes de voz, oraciones y una comunicación constante que se ha convertido en nuestro puente. Hemos comprobado que el amor no necesita visas ni permisos para cruzar fronteras.
Esta conversación es solo una pequeña muestra de todo lo que aún tenemos por hablar y decirnos la una a la otra. También refleja la realidad de tantas familias que viven separadas por razones migratorias. Es la prueba de que, aunque los mapas marquen miles de kilómetros entre nosotras, el lazo que nos une no entiende de fronteras








