El Nuevo Sol http://elnuevosol.net Periodismo global en español desde Los Ángeles Sat, 27 May 2017 02:13:33 +0000 en-US hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.7.5 Reportes que traspasan fronteras http://elnuevosol.net/2017/05/reportes-que-traspasan-fronteras/ Wed, 24 May 2017 22:46:03 +0000 http://elnuevosol.net/?p=28556 Carta de los editores:

Desde 2004, varios reporteros han escrito sobre estudiantes indoucmentados en la Universidad del Estado de California en Northridge (CSUN) y el trabajo, éxito y luchas que han enfrentado en sus vidas. Estos artículos cuentan desde los primeros años después de la ley AB 540 hasta lo más reciente, con las implementaciones de California Dream Act y DACA. Muchos de los perfiles de estudiantes cuentan el trabajo de activismo que hicieron y cómo han dejado su huella en el movimiento pro inmigrante. Decidimos hablar de estas historias ahora porque creemos que los estudiantes indocumentados han sido representados unidimensionalmente en la gran prensa de la nación. Por medio de estas historias, esperamos que puedas identificarte con las historias humanas de estos jóvenes que viven circunstancias extraordinarias.

Gracias,

El Nuevo Sol

Favor de pulsar la imagen para acceder a la publicación en formato PDF:

 

]]>
Radio Nepantla: la historia de un activista por los derechos de inmigrantes y jóvenes LGBT http://elnuevosol.net/2017/05/diego-sepulveda/ Wed, 24 May 2017 18:00:50 +0000 http://elnuevosol.net/?p=28490 Este episodio de la serie Dreamers: Redefinir el Sueño Americano cuenta la historia de Diego Sepúlveda, un inmigrante indocumentado que ha usado el activismo para llamar atención a las preocupaciones y necesidades de la comunidad indocumentada y LGBT.

Por NATALIE JIMÉNEZ, ÁMBER PARTIDA y SHARON CARRILLO
RADIO NEPANTLA

Natalie Jiménez: Bienvenidos a Radio Nepantla, un podcast de El Nuevo Sol, el sitio multimedia del programa de periodismo en español de la Universidad del Estado de California en Northridge. Soy Natalie Jiménez y junto a Sharon Carrillo y Ámber Partida contaremos la historia de un inmigrante indocumentado y LGBT.

Sharon Carrillo: El nombre de nuestro podcast nació́ de la palabra Nepantla, que viene del idioma náhuatl y significa “estar en medio”. Los indígenas de México usaban esta palabra para hablar de estar entre una cultura dominante y su cultura de origen. El movimiento chicano hizo de este espacio uno de resistencia cultural que trasciende dos culturas y muchas fronteras.

Ámber Partida: Usaremos este concepto de “estar en medio” para hablar de millones de niños y jóvenes que han migrado a Estados Unidos en busca de un nuevo futuro. Muchos de estos jóvenes indocumentados se han graduado o siguen estudiando en las universidades del país y otros han sido deportados.

Natalie Jiménez: El programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, conocido como DACA, ha ayudado a casi ochocientos mil de estos jóvenes, dándoles un estado de protección temporal. Sin embargo, por cada joven que recibe DACA, hay tres que NO califican.

Sharon Carrillo: Para darle un rostro humano a la situación de estos jóvenes, vamos a contar algunas de sus historias. Este podcast es parte de una colaboración de El Nuevo Sol, el Centro de Recursos DREAM del Centro Laboral de UCLA y el show de Omar y Argelia.

Ámber Partida: Hemos titulado esta serie: Dreamers: Redefinir el Sueño Americano. Este episodio cuenta la historia de un inmigrante indocumentado que ha usado el activismo para llamar atención a las preocupaciones y necesidades de la comunidad indocumentada y LGBT.

Sharon Carrillo: Diego emigró de su país natal, México, junto a su mamá y hermano mayor cuando cumplió cuatro años en agosto del mil novecientos noventa y uno. Al estar tan joven, Diego nos contó que tiene poca memoria de cómo llegó a Estados Unidos. Lo que sí recuerda es que su mamá le compro unos nuevos zapatos y al cruzar perdió uno. Mirando atrás, Diego siente que ese zapato perdido es símbolo de lo que él no puede hacer en este país, como tener un seguro social o un estatus migratoria estable. Además de eso, nos contó cómo llegó a donde hoy considera su hogar.

Diego Sepúlveda: Me recuerdo es que estaba atrás en un taxi hecho una bola y después desperté en Huntington Park. Y ahí es donde nos hemos quedado por toda la vida…Pero eso es todo lo que yo me acuerdo. Todas mis experiencias, todas mis memorias, todo de lo que yo he oído por mi vida han pasado aquí en los Estados Unidos.

Sharon Carrillo: Como a cualquier otro inmigrante, a Diego le costó adaptarse a un país nuevo y a un idioma que nunca había usado. Al no saber inglés, se le hizo difícil estar en la escuela, tanto que su maestro del cuarto grado le dijo que corría la posibilidad de no pasar el año. Después de ir a la escuela de verano, Diego aprendió a dominar el inglés y pudo pasar al quinto grado. Aunque le sirvió aprender el idioma, él siguió recibiendo bajas calificaciones.

Natalie Jiménez: En el segundo año de la prepa, uno de sus maestros habló con él y le dijo que él era más que su estatus migratorio. Al escuchar esto, Diego se inspiró y decidió dedicarse más a la escuela. Además de eso, empezó a trabajar para juntar dinero para sus gastos personales y para su educación. Al terminar la prepa, Diego asistió a la escuela comunitaria del este de Los Ángeles.

Diego Sepúlveda: Yo pagué por todas mis clases, estaba pagando por mi transportación, estaba cuidando a mi hermana… porque yo estaba tratando de sobrevivir como persona indocumentada y estudiante. En el colegio comunitario no tenían los grupos en la escuela que eran para personas que identificaba como indocumentadas. Yo siempre estaba trabajando duro para tener grados buenos para transferirme a la universidad, pero ya en ese tiempo no tenían los recursos.

Ámber Partida: Después de tres años en el colegio comunitario, Diego decidió aplicar para escuelas universitarias de California.

Diego Sepúlveda: Yo apliqué a UC Irvine, a UC Riverside, a UCLA, y a UC San Diego en me aceptaron a todas, pero yo me dije, “No, yo quiero ir a UCLA, ahí es donde puse mi enfoque’. A veces creo que el destino me empujo y me puso en mi cabeza UCLA.

Natalie Jiménez: Afortunadamente para él, fue aceptado a UCLA en el 2009. Pero en vez de felicitarlo, su mamá le preguntó que cómo iba a pagar su matrícula. Diego cuenta que se sintió muy decepcionado al escuchar esta reacción porque había trabajado tan duro para llegar a ese momento.

Sharon Carrillo: Pero gracias al apoyo financiero de UCLA y su comunidad, pudo agarrar dinero para asistir a la escuela. Ya estando en UCLA, Diego encontró su pasión para el activismo. En el 2009, se encontró con una organización llamada IDEAS, en donde un grupo de jóvenes indocumentados se dedican a defender los derechos de los estudiantes. Al escuchar eso, Diego quiso involucrarse para dejar atrás la pena que sentía diciendo que era indocumentado como lo hacía en la prepa.

Diego Sepúlveda: Yo no tenía la comunidad de un indocumentadas, so de escuchar de un grupo de estudiantes que eran indocumentados y estaban luchando para el derecho del acceso a la escuela y todo eso, I’m like yo necesito estar ahí.

Ámber Partida: Al hacerse parte de esta organización y ver que podía ayudar a otros estudiantes, Diego decidió correr para un lugar en la mesa directiva. Después de ganar, duró tres años en su puesto.

Diego Sepúlveda: En ese momento, como en el 2010, UCLA, era la única universidad de las escuelas de la University de California que no tenía un plan para los estudiantes que estaban en la universidad podrían pagar por ese semestre como en tres pagos.

Natalie Jiménez: De acuerdo a las admisiones de las universidades de California, el costo promedio por el año escolar, que incluye la matrícula y cuotas, es más de veinticinco mil dólares.

Diego Sepúlveda: Y nosotros, como personas indocumentadas, peleamos y nosotros dijimos: “nosotros no tenemos todo ese dinero, 3 mil dólares para cada diez semanas para ser estudiantes? ¡No tenemos eso!

Sharon Carrillo: Diego fue uno de los varios estudiantes que tuvo problemas financieros durante su tiempo en la universidad. Vivía en Huntington Park, le duraba dos horas para llegar a UCLA y dos horas para regresar a su casa. Tenía que dejar su trabajo porque no tenía tiempo de trabajar y a la misma vez enfocarse es sus estudios.

Diego Sepúlveda: Todo eso me dejó sin dinero, apliqué a becas, tutoría, y para los maestros de UCLA y también los que estaban visitando UCLA, yo era su tutor en inglés y todo eso. Yo hice todo lo que yo tenía que hacer para poder pagar por la escuela. A veces no era suficiente, no tenía donde quedarme, me quedaba en las librerías, me quedé en diferentes edificios de la universidad o con mis amigos también. No tenía suficiente dinero para comer, No tenía suficiente dinero para, no sé si ya lo dije, pero no tenía para comprar comida, para muchas cosas. Era un sacrificio que yo estaba haciendo.

Sharon Carrillo: Según el informe del Centro de Investigación de Estudios Chicanos de UCLA en el 2014, los latinos eran el grupo minoritario más bajo para lograr una educación superior a cualquier otro grupo racial o étnico mayor en el estado.

Diego Sepúlveda: Y que tristeza que una persona que creció aquí en los Estados Unidos, que solo quiere ser estudiante, tiene que hacer esos sacrificios, solo para obtener una educación.

Natalie Jiménez: Al reconocer este problema entre los estudiantes, Diego y sus compañeros trabajaron para crear el BRUIN Payment Plan, en el cual los estudiantes pudieran pagar su matrícula de una forma más accesible.

Ámber Partida: A pesar de este nuevo plan, en su último semestre de UCLA, Diego se encontró sin suficiente dinero para pagar su matrícula. Le contó a su mamá, quien es una gran inspiración y apoyo en su vida, que tenía problemas financieros.

Diego Sepúlveda: Cuando fui con ella y yo le dije ya no tengo los 4,700, ella me los dio en ese momento y empecé a llorar porque yo pensaba que no iba tener dinero, que no iba poder terminar UCLA, que iba tener un break de la escuela, pero, ella me dio ese dinero porque ella miró los sacrificios que yo estaba haciendo no sólo para ser estudiante pero para pelear por la comunidad y asegurarnos que nuestras comunidades tengan el espacio en este país para ser humanos, y decir que nuestra comunidad necesita recursos, que nuestra comunidad necesita acceso para la educación y que nuestra comunidad necesita justicia.

Sharon Carrillo: Según el Instituto Williams en UCLA, hay un estimado de veintisiete mil inmigrantes LGBT en los Estados Unidos.

Diego Sepúlveda: En 2009 fue cuando cambió mi vida. Yo salí como alguien que se identificaba como indocumentado, pero también como gay, y así empecé a explorar mi identidad como inmigrante, como persona LGBT, y ahí es con mi pasión salió para pelear no solo para las comunidades inmigrantes, pero también para las personas que son LGBT.

Sharon Carrillo: Al salir como gay, a la edad de 18 o 19, Diego se encontró con una nueva batalla. Las personas de su iglesia, que fueron parte de su vida por tanto tiempo, lo empezaron a rechazar.

Diego Sepúlveda: Las personas que me llamaban como tres o cuatro veces a la semana me pararon de llamar, y esa comunidad que yo tenía, se desapareció.

Ámber Partida: Diego cuenta que esto fue una sorpresa para él porque era muy involucrado en los eventos que tenía su iglesia.  

Diego Sepúlveda: Fui unos de los líderes de jóvenes, estaba en la banda de jóvenes en la iglesia y fui a los encuentros y los reencuentros. Lo que yo digo es, yo creo en Dios y tengo una conexión con Dios. Y siento que mi fe siempre está con Dios. Uhm, soy una persona bien religiosa.

Ámber Partida: Aunque perdió el apoyo de la iglesia, nunca perdió el apoyo y amor de su mamá.

Diego Sepúlveda: Ya, mi ma solo me aceptó y esa fue la historia. Nunca he entendido por qué, y que mi ma nunca me juzgó, pero mi ma ha sido siempre esa persona en mi vida. Me ha amado sin condiciones y por eso me dio la confianza de decirle que yo era gay. Y después cuando le dije, en ese momento me enseñó otra vez que mi ma siempre va a estar ahí, y que ella siempre me va a amar, con mis perfecciones, como dije, y mis imperfecciones.

Natalie Jiménez: Diego dice que debido a sus experiencias como indocumentado y como persona gay ha aprendido mucho. Para él, la abogacía es importante, pero no sola la abogacía que se lleva en las calles, pero la abogacía de que uno se ame a sí mismo sin importancia de lo que dice el mundo. Al decir esto, él sabe que no todos los que se identifican como LGBT tienen la misma experiencia y quiere ayudarlos en cualquier forma posible.

Diego Sepúlveda: Muchos de ellos son rechazados y esos jóvenes que son LGBT llegan en las calles, llegan a las drogas, llegan a muchos hábitos malos. Pero no es su culpa, no es porque quieren estar en eso, es porque no tienen el apoyo de la comunidad y de su familia. Y yo siempre también, you know I’m like, si yo hubiera crecido en una familia que no me hubiera aceptado por ser LGBT y mi ma me hubiera dicho te tienes que salir de esta casa, and I’m like yo no sé cómo yo hubiera podido seguir con mi escuela, trabajando, pagando renta, son muchas cosas que a la edad como 17 – 18, a muchas personas hasta más jóvenes que les dicen a sus papás que son LGBT.

Sharon Carrillo: Diego cree que todos debemos vernos como iguales. Y respetarnos mutuamente.

Diego Sepúlveda: [No hay] nada mal en ser indocumentado, no es nada mal en ser mujer, no hay nada mal en ser LGBT, no hay nada mal. Aunque nosotros al final del día, si nos quitamos la ropa, si nos quitamos la educación, si nos quitamos todo, nosotros nos miramos iguales. Somos seres humanos y eso y eso es ahora la cosa más importante que nos tenemos que enfocar, más importante que nada. Nosotros sangramos igual. Nada es diferente de nosotros. Solo lo que la sociedad nos ha enseñado.

Sharon Carrillo: La Campaña de Derechos Humanos dice que el problema más difícil de los latinos LGBT es que su familia acepte su identidad.

Ámber Partida: Diego dice que por reconocer estas fuertes realidades y vivir sus propias experiencias lo llevaron a trabajar al UCLA Labor Center en el 2015. Esta organización se ha dedicado a defender los derechos de los jóvenes indocumentados. Ellos creen que los jóvenes merecen el derecho a aprender, estar saludable y perseguir sus sueños sin ser detenidos por su estado migratorio.

Natalie Jiménez: Debido a la nueva presidencia, que ha reforzado leyes de inmigración más estrictas y ha aumentado el miedo de ser deportado, Diego dice que hay que ver más allá del tema de deportación. No solo es parar las deportaciones, pero de entender que muchas personas corren un riesgo al volver a su país.

Diego Sepúlveda:  Hay muchas personas, en El Salvador, Honduras y otros países que, por solo ser gay, uhm, es contra la ley. Y muchas personas han muerto por eso. So cuando yo hablo de personas que son indocumentadas y son LGBT, yo pienso si yo tengo amigos de donde no aceptan personas que son LGBT y si son indocumentados y los deportan ¿que les van a pasar a esas personas?

Sharon Carrillo: Diego también cuenta que el UCLA Labor Center, como muchas otras organizaciones, ha tenido que enfocarse más en asegurar la privacidad y seguridad de los estudiantes indocumentados.

Diego Sepúlveda: Si, hay mucho miedo en la comunidad. Pero nosotros también hemos aprendido que nuestras historias son importantes y que todo el privilegio que nosotros tenemos, lo tenemos que usar, para, uhm, ser esa voz para personas que todavía están en las sombras, y que nunca tienen la oportunidad de contar su historia. Y es importante que todos unifiquemos y que luchemos juntos y que nosotros tengamos poder en este momento.

Natalie Jiménez: Diego después comentó que importante es que la comunidad viva sin miedo y que luchen por sus derechos.

Diego Sepúlveda: Todo lo que hago es para la comunidad y para todas las personas que están en mi vida y lo que sigue para mí es que voy a seguir luchando por ellos y por ellas. Luchando por la dignidad, por la oportunidad de vivir nuestras vidas sin miedo, con felicidad. Y que es un compromiso que yo hecho en mi vida, no solo para mis padres, para los jóvenes que nosotros trabajamos, pero también para la comunidad, porque yo entiendo que adonde yo vaya de aquí, la comunidad va ir conmigo. Y que la comunidad es mi fundación y yo voy a seguir luchando.

Ámber Partida: Diego fue el primer miembro de su familia en graduarse de la universidad y ahora será el primero en conseguir su maestría en negocios.

Natalie Jiménez: Este próximo verano, Diego estará trabajando con el compañerismo Dream Summer que el Centro Laboral de UCLA ha facilitado desde el 2007. Es un programa de becas que brinda oportunidades a los jóvenes inmigrantes y los apoya a través de organizaciones de justicia social.

Ámber Partida: Ahora espera ser un director ejecutivo de una organización en los próximos cinco años y asegurar que siempre esté feliz con su vida.

Sharon Carrillo: Muchas gracias por escuchar a Radio Nepantla: La Voz que Traspasa Fronteras. Los invitamos a escuchar el resto de la serie Dreamers: Redefinir el Sueño Americano, en donde contamos las historias de los jóvenes que están luchando para hacer realidad el sueño de los inmigrantes.

Ámber Partida: Visítenos en nuestro canal de SoundCloud: ElNuevoSol o en nuestra página web: elnuevosol.net

Sharon Carrillo: Si quiere saber más de los dreamers, viste la página web del Centro Laboral de UCLA: labor.ucla.edu

Natalie Jiménez: Esta fue una producción de El Nuevo Sol, el proyecto multimedia en español de la Universidad del Estado de California en Northridge. Producción y edición: Ámber Partida, Sharon Carrillo, y Natalie Jiménez. Composición y producción musical de Alex Bendaña. Soy Natalie Jiménez…

Sharon Carrillo: Yo, Sharon Carrillo…

Ámber Partida: Y yo, Ámber Partida. ¡Hasta la próxima!


Si desea escuchar otros episodios con transcripción, vaya a Radio Nepantla
Subscríbase en iTunes a El Nuevo Sol para escuchar los episodios en su móvil.

 

]]>
La separación familiar pesa en familias inmigrantes http://elnuevosol.net/2017/05/la-separacion-familiar-pesa-en-familias-inmigrantes/ Fri, 19 May 2017 16:00:05 +0000 http://elnuevosol.net/?p=28519 Por ALMA GONZÁLEZ
EL NUEVO SOL

El sacrificio que muchos inmigrantes hacen al llegar a los estados unidos es primordialmente estar separados de sus seres queridos. César e Isela son unos de los miles de personas indocumentadas que se separan de sus famiias. El sacrificio que muchos de estos inmigrantes hacen al venir a este país extrajero es poder tener la oportunidad de ayudar a sus familias economicamente a pesar de tener que resignarse a no poder verlos. La vida no ha sido fácil para César desde que dejo a su país natal, Mexico, ya que ha estado separado de las personas más importantes para él, en especial su mamá. Isela Lopez tiene más de 5 años en este país y no hay día que no extrañe a su mamá y a sus hermanos.

La separación de familias inmigrantes from El Nuevo Sol on Vimeo.

]]>
Radio Nepantla: Profesor de literatura crea un nuevo futuro y una nueva narrativa http://elnuevosol.net/2017/05/mario-escobar/ Fri, 19 May 2017 15:00:37 +0000 http://elnuevosol.net/?p=28471 Este episodio de la serie Dreamers: Redefinir el Sueño Americano cuenta la historia de Mario Escobar, un inmigrante salvadoreño que usó la educación superior para construir un nuevo futuro y una nueva narrativa para él y su familia.

Por TOMÁS RODRÍGUEZ y GILDA CALDERÓN
RADIO NEPANTLA

Tomás Rodríguez: Bienvenidos a Radio Nepantla, un podcast de El Nuevo Sol, el sitio multimedia del programa de periodismo en español de la Universidad del Estado de California en Northridge. Soy Tomás Rodríguez.

Gilda Calderón: Y yo soy Gila Calderón. Este podcast es parte de una colaboración de El Nuevo Sol, el Centro de Recursos DREAM del Centro Laboral de UCLA y el show de Omar y Argelia.

Tomás Rodríguez: Este episodio cuenta la historia de un inmigrante salvadoreño que usó la educación superior para construir un nuevo futuro y una nueva narrativa para él y su familia.

Mario Escobar: Mi nombre es Mario Ángel Escobar. Soy profesor de español, literatura, en el colegio Mission College aquí en california.

Yo recibí mis cartas de aceptación de Berkeley, UCLA, entre otras universidades y a la misma vez, la carta de deportación. Llegó un momento donde uno tiene que perder el miedo. Aceptar todas las posibilidades, bien sean negativas o positivas. A afrontarlas con valor y con principios. Yo sabía de que si me salía de la escuela, no iba tener un buen trabajo, en primer lugar porque no contaba con los documentos y también estaba la posibilidad de que me iban a sacar del país. Entonces, empecé a elaborar varias metas.

Gilda Calderón: Mario nació en El Salvador en 1978. Pasó su niñez en uno de los tiempos más violentos en Centroamérica, la guerra civil en El Salvador. Como muchas personas, Mario tuvo familiares tanto entre los militares como entre los guerrilleros. Le preguntamos qué cosas vio en su país, pero nos explicó que no es tan fácil contarlo.

Mario Escobar: Esa es una pregunta que requiere tiempo para responder porque a través de los ojos de un chiquillo, uno ve cosas que no tiene que ver a esa edad. La guerra en principal, muertes, todo un desorden, todo un caos social, bastante bastante fuerte. No es muy fácil de comunicarlo.

Tomás Rodríguez: Mario decidió salir de El Salvador y migrar a Estados Unidos en busca de asilo político.

Mario Escobar: Llegué a la edad de 12, 13 años, si recuerdo bien. En los principios de los 90. La razón por la cual decidí emigrar fue por la guerra, la situación política, sociopolítica que se estaba dando en ese momento. Decidí salir del país.

Tomás Rodríguez: Mario no sabía que el país al que estaba migrando jugó un papel muy importante en la guerra salvadoreña. Estados Unidos les dio las armas a los militares y les enseñó cómo combatir en la famosa Escuela de las Américas.

Mario Escobar: La injusticia yo creo que no solo era por la inserción ideológica de este país, sino también había una, como se dice, un descontento político entre la sociedad. Llevó a que se armaran y tuvo como resultado una guerra civil que duró 14 años o más que 14 años, porque la revolución empezó a formarse al principio, finales de los 70. Pero el salvador ha sido un país que siempre ha estado en constante lucha política, social. De hecho también me atrevería decir que hubo unas guerras culturales. De la cuales que no se mencionan.

Gilda Calderón: Decidió dejar su país de origen atrás y embarcarse en un nuevo futuro hacia el norte. Iba a reunirse con su mamá. Pero Mario se encontró otra vez en el centro de los disturbios políticos… esta vez en Estados Unidos.

Mario Escobar: Cruzamos el río. La primera vez nos agarraron en San Diego. Llegamos a la Ciudad de San Isidro, un enero. Esa fue la primer ciudad. Llegamos a Los Ángeles. De Los Ángeles decidimos irnos a Washington D.C. Pero luego nos regresamos, porque en Washington D.C. en 1991 se dieron los disturbios conocidos como The Mount Pleasant Riots. Llegamos a Los Ángeles y en 1992 pues también, ¿no? Se dio otro disturbio. Entonces, era un poco surreal la cosa, emigrar de un país donde hay constante caos social y luego llegar a este país y tener esa misma experiencia. No ayuda a cerrar esas heridas.

Tomás Rodríguez: Muchos niños inmigrantes vienen con el deseo de seguir estudiando. Pero Mario nunca tuvo la oportunidad de empezar sus estudios en El Salvador.

Mario Escobar: Bueno, para empezar, yo no había estudiado. Yo estudié el segundo grado de parvularia en El Salvador. No tuve educación formal, mi educación creo que fue más a través de mi abuelo de que… por parte de una institución.

Gilda Calderón: A pesar de su situación, Mario anhelaba estudiar.

Mario Escobar: Al llegar a Los Ángeles, trabajé como todo inmigrante. En la jardinería, en restaurantes, pero siempre tenía esa necesidad de querer estudiar. Entonces, empecé la high school aun no teniendo récord educativo. Me inscribí o me me matriculé más bien dicho en la escuela Thomas Jefferson High, 1994-1995.

Tomás Rodríguez: Mario por fin empezó su carrera educativa… pero las leyes antiinmigrantes en California le impidieron perseguir sus sueños.

Mario Escobar: La situación se puso un poco difícil por la 187. Y eso te pone un estado bastante mal, porque no sabes si va llegar migración a la escuela o te van a deportar. Entonces, un miedo bastante real. Era la época de Pete Wilson. También una época bastante difícil con las pandillas, y decidí salirme de la high school en el 96. En el 97, me convierto en padre, muy jovencito. Así que trabajé, pero siempre, dentro de mí estaba esa semillita por querer conocer y entender mi realidad y la realidad de otros.

Gilda Calderón: Aunque Mario ya tenía más responsabilidades como padre, su anhelo de estudiar seguía vivo. Buscaba una carrera corta que pudiera estudiar y luego obtener un trabajo.

Mario Escobar: Decidí matricularme en L.A. Trade Tech. Mi objetivo no era para nada las humanidades, sino que más bien quería ser plomero, quería tener una carrera corta que me pudiera dar lo justo para la canasta básica. Pero no fue así, resulta que no, no estoy muy apto para las artes manuales.

Tomás Rodríguez: Mario no era apto para un oficio. Así que decidió estudiar y así empezó su carrera de educación superior. La semillita que tenía dentro de él, creció en un árbol lleno de hojas, ramas y flores.

Mario Escobar: Se me aconsejó que estudiara otra cosa y empecé a tomar clases de filosofía e historia, sociología, y resulta que al parecer tenía cierto, como diría, se me daba, se me hacía fácil. Entonces, continué. En eso, me transferí a UCLA, saqué una doble licenciatura. Luego, estudié un diplomado con la universidad satélite que tienen aquí, de la U. de G., Universidad de Guadalajara… en literatura, y luego la maestría en Arizona, también en literatura. Y cursé el doctorado en la Universidad en Maryland. Un enfoque en literatura también.

Gilda Calderón: Fue fácil para Mario sacar buenas calificaciones, pero ser indocumentado no le ayudó.

Mario Escobar: Cuando dije que la escuela era fácil, me referí a la materia. No el estar allí. Estar en esa institución significa todo un cambio de pensamiento, todo un cambio sociocultural. Porque en primer lugar era una persona indocumentada, no contaba con los documentos, con la legalidad que requería para obtener las becas o pasantías. De hecho, se me negó, se me negaron varias becas. Aun después de haberlas ganado, se me negaron las becas. Una beca de 10 mil dólares y hubo otra de 15 mil. Era bastante difícil. Lo suficiente para desanimar a cualquier persona.

Tomás Rodríguez: Mario enfrentó varias barreras en su camino hacia la educación superior. Pero su meta era nunca rendirse.

Mario Escobar: Yo tenía un objetivo. Y entendía muy bien que aun cuando esa narrativa del triunfo no estaba diseñada para mí. Está en mí, rediseñar esa narrativa y plantarme, insertarme dentro esa institución y triunfar.

Gilda Calderón: Él dice que estos tipos de narrativas son engañosas y le dan a personas expectativas falsas.

Mario Escobar: Los “soñadores” “El Sueño Americano”. Eso a mí me parece bastante problemático porque es una especie de metanarrativa. Lo cual nos convierte en unas personitas con un pensamiento bastante… lo que diríamos “mágicos, tontos” por no usar otra palabra. Queremos ser el número uno, queremos tener la casita, queremos tener las mejores cosas. Y nos alejamos de la realidad, de lo que es una persona triunfadora. Es aquella que tenga la habilidad o la capacidad de poder navegar, negociar su identidad, sus aspiraciones sin tener que comprometer su propia persona, quién es, de dónde viene. En realidad, no creo que exista un “sueño americano.” Pensar en un sueño americano es suscribirte a ciertas tendencias que son bastante dañinas para el crecimiento humano.

Tomás Rodríguez: Antes de llegar a UCLA, Mario recibió varias cartas de aceptación, pero al mismo tiempo le llegó una carta de deportación. No dejó que eso lo detuviera. Tenía que quedarse en la escuela porque no veía un futuro sin la educación.

Mario Escobar: A mí se me puso en proceso de deportación. Yo recibí mi cartas de aceptación de Berkeley, UCLA, entre otras universidades y a la misma vez, la carta de deportación. Llega un momento donde uno tiene que perder el miedo. Aceptar todas la posibilidades, bien sean negativas o positivas. Afrontarlas con valor y con principios. Yo sabía que se me salía de la escuela, no iba a tener un buen trabajo. En primer lugar, porque no contaba con los documentos y también estaba la posibilidad de que me iban a sacar del país.

Gilda Calderón: Mario llegó a una de las universidades más prestigiosas de la nación porque nunca se rindió. Él dice que desanimarse puede causar mucho daño.

Mario Escobar: Yo creo que el gran error que uno puede cometer es desanimarse. Ya porque la circunstancia te ha cambiado o ha cambiado, no quiere decir que hayas cambiado tú como persona.

Me encanta la ley de la termodinámica, que la energía no cambia. El fuego se apaga, se convierte en ceniza. La energía es un elemento que no se puede destruir. Y así debe de ser el carácter: los principios de uno. Cuando uno tiene principios, objetivos muy claros, hay que embarcarse, convertirse en ese capitán decidido, temerario, donde nada te puede parar. Y para mí era eso: alcanzar el nivel más alto de educación, porque la educación era algo que nadie me lo podía quitar. Y aun pienso así. Que nadie me puede quitar la educación, el conocimiento, porque el conocimiento es la llave para navegar cualquiera sistema, para afrontar cualquier narrativa y negociar aun en los espacios más difíciles.

Tomás Rodríguez: Mario tampoco era un superhéroe. Varias veces, él también se sintió desanimado. No sabía si iba a terminar sus estudios antes de enfrentar una posible deportación. Pero se adaptó y buscó formas para sobreponerse a los obstáculos.

Mario Escobar: Mira, todo eso se siente y es normal, es natural. La energía puede cambiar de forma, pero nunca cambia quién es o qué es. En mi caso, las circunstancias iban cambiando, yo me iba adaptando a esas circunstancias. Es saber adaptarse, saber negociar esos espacios, aún cuando los espacios no están a tu favor. Es difícil, pero encuentras diferentes salidas para poder mitigar cualquier emoción que puedas sentir en ese momento. Para mí, mi forma de escape, o mi forma de escapar es y será la poesía. La poesía, la escritura, la pintura, esa es mi forma de escapar, donde [yo] encuentro ese lugar idílico donde yo me siento tranquilo.

Gilda Calderón: Mario tiene una biblioteca que llena una recámara de su casa. Cuando entramos, vimos que tenía dos paredes llenas de libros. A un lado estaba un lienzo listo para ser pintado. En las paredes colgaban pinturas y hasta una foto de Mario como un niño guerrillero.

Mario había vivido en Los Ángeles la mayor parte de su estancia en Estados Unidos, pero escogió ir a uno de los estados más conservadores y antiinmigrantes del país para estudiar su maestría.

Mario Escobar: Cuando decidí aventurarme, quería estudiar en Arizona, lo hice porque me había cansado un poco de aquí, en Los Ángeles, de California. Quería experimentar, conocer nuevos lugares.

Tomás Rodríguez: La gente le suplicaba a Mario que no fuera a Arizona, pero él consiguió una beca completa para estudiar su maestría en la universidad de ese estado.

Mario Escobar: Todo el mundo me decía: “Mario, Arizona es peligroso, allí está Arpaio,” esto y lo otro. En fin, no dejé que eso me desanimara. Me avalancé, me tiré a este precipicio de preguntas. Ese mundo incierto que era para mí en ese entonces.

Gilda Calderón: Mario era activista en UCLA. Fue parte del grupo IDEAS, un grupo de estudiantes que apoya a estudiantes inmigrantes. Aunque no fue a Arizona para ser activista, no pudo quedarse en silencio contra Joe Arpaio, el famoso Sheriff del condado de Maricopa. Arpaio es un oficial que abusó de su poder para arrestar y deportar a inmigrantes indocumentados que vivían allí.

Mario Escobar: Y se me dijo en un momento que había llegado a Arizona a estudiar, no a ser activista. Se me acusó de ser activista porque empecé a organizarme en Arizona también, en contra de Arpaio. Hubo ocasiones donde me paró el Sheriff, llamaron a migración.

Tomás Rodríguez: Aunque Mario era inmigrante, tenía el beneficio de tener asilo político. Pero él se sentía menos como salvadoreño. La sociedad le pedía que se asimilara al nuevo país, pero a la misma vez, la cultura de Estados Unidos lo rechazaba por ser extranjero.

Mario Escobar: La fortuna que tenía pues ya ese documento de asilado político. Pero eso no deja a uno de hacerlo sentir mal. Estás en una sociedad que te pide constantemente que te integres y a la misma vez te está rechazando. Eso crea un vacío existencial, una crisis existencial, donde dices: “bueno, me quieres o no me quieres”. Y cada día que pasa, te vas sintiendo menos, en mi caso, menos salvadoreño.

Gilda Calderón: Mario se dio cuenta que su identidad era una mezcla de varios identidades, pero la usó para su beneficio. Tomó este espacio nuevo con mucho orgullo.

Mario Escobar: Uno crece, u n día te puede decir: “Bueno es que soy salvadoreño, nací allá”, pero te das cuenta de que todo tu bagaje cultural es más mexicano que salvadoreño. Y luego llega otro momento donde dices, te dicen tus amigos mexicanos: “Eres más chicano que mexicano”. Y luego te dice un americano cuando vas a otro lugar, así como Maryland, mi experiencia en Maryland, dice: “Tu suenas bastante an East L.A. chicano boy”. Entonces, dice uno: “Ah, caray”. Entonces, te das cuenta que eres una mezcolanza. Eres parte de un proceso, de unas circunstancias y logras aceptar cada pedacito de lo que eres y entenderlo desde un punto, como te podría decir, sí ideológico, porque usas eso como una arma para poder abrirte un espacio.

Tomás Rodríguez: Después de haber estudiado su maestría en Arizona, Mario otra vez se dirigió a la Universidad de Maryland en busca de su doctorado.

Mario Escobar: Entré al doctorado, se me dio una beca. La beca era no solo por mis calificaciones, sino también por lo cual había escrito. Ya tenía ya un librito o dos libritos de poesía. Pero la academia es un lugar que puede ser asfixiante. Estas son estructuras y dentro de estas estructuras se manifiestan narrativas que no están diseñadas para ti. Entonces, entras en crisis, pero continuas, en fin.

Gilda Calderón: El camino de Mario nunca fue fácil. No era ciudadano, así que no pudo tomar ventaja del apoyo financiero para estudiar en la universidad. Con la ayuda de la ley AB 540, pudo pagar sus cursos como residente de California, pero no fue todo fácil para él.

Mario Escobar: Sí califiqué como AB540, pagué in-state tuition. Pagué la cuota de los que tienen que pagar en el estado cuando estaba en el colegio comunitario, y eso es otra cosa que fue bastante difícil. Porque con familia, trabajar, a veces… entraba al trabajo bien noche, salía de casi madrugaba, me iba a estudiar. Habían días que no te encontrabas con el ánimo, pero luego te dabas cuenta de que tenías responsabilidades, que uno tiene responsabilidades y eso se convierte en el motor.

Tomás Rodríguez: Este motor de motivación lo llevó del colegio comunitario hasta las universidades más importantes de la nación. Aunque tardó un poco en encontrar trabajo, Mario regresó a Los Ángeles y empezó su carrera como maestro.

Mario Escobar: Regresé aquí a Los Ángeles, pasé dos años desempleado. Empecé a enseñar en unas clases en la high school, en Garfield High. Luego, a dar clases en Cal State L.A. y luego se me dio el puesto en Mission College, como coordinador del departamento de Matemáticas, Ciencias, Ingeniería, en un programa de tutelaje o mentoring, como lo llaman en inglés. Y luego se abrió la posición de profesor y solicité y allí estamos.

Gilda Calderón: La ambición por ser profesor empezó desde el colegio comunitario. Ahí, los recursos son pocos comparados con los de una universidad, pero al final pudo aprender mucho.

Mario Escobar: Eso de ser profesor creo que se dio cuando estaba en Trade Tech. Yo, en ese momento, Me había convertido en un tutor para dos clases, las clases de filosofía y también la clase de literatura. Me encantó cuando los estudiantes llegaban y me decían: “Hey, Mario, mis calificación cambió”. O el profesor o la profesora me felicitaba y me decía: “hey, buen trabajo con los estudiantes, están entendiendo todo”. Algo en mí se despertó.

Tomás Rodríguez: Como estudiante, Mario recibió apoyo de sus profesores. Le dedicaron tiempo y así nació su anhelo de ser maestro también.

Mario Escobar: Era el deseo de ser maestro, no solo por querer enseñar, sino porque también hubieron maestros en mi vida que me dedicaron el tiempo y yo creo que es lo mejor que le puedo dar al estudiante. No es en lo material que le estás enseñando, sino darles el tiempo, abrir el espacio para que ellos puedan comunicar o comunicarse, quiénes son, de dónde vienen, dónde están y hacia dónde se van. Usar ese capital propio que tienen. Son los chicos, en nuestras comunidades, son bastante inteligentes, pero ellos adoptan o heredan ciertos patrones discriminatorios que lo hace ver como ilusos, como personas que no son capaces de salir adelante, cuando es todo lo contrario. Tenemos un gran capital humano en estos chicos y chicas que me parece a mí increíble, fascinante, y como profesor eso me motiva y quiero continuar ese viaje junto a mis estudiantes.

Gilda Calderón: Como padre y educador, Mario cree que lo mejor que puede hacer es enseñar a sus hijas el camino que él mismo hizo hace muchos años.

Mario Escobar: Como te digo, yo quedé huérfano muy temprano, no tuve padre, mi padre murió, o más bien dicho lo mataron cuando yo tenía 8 años. Mi madre pues es una persona que no creo que comprenda mucho esto de la educación. Ella tiene su propia experiencia, somos vidas muy apartes. Uno puede señalar el camino, mas no los puede empujar. Yo creo que cada quien se va labrando, o se labra su propio camino. Lo que uno espera es simplemente mostrarles con hechos y señalar el mejor camino, eso hago yo con mis hijos. Trato la manera de que ellos tengan el buen ejemplo, pero resten ellos lo que quieran hacer con sus vidas. Esto puede sonar un poco trillado, pero yo creo que es siempre tener la humildad de entender y saber que no lo sabes todo. Eso es importante porque a veces, el tonto se cree sabio, pero es mejor cuando el sabio se cree que es un tonto.

Tomás Rodríguez: Mario cree que la palabra o categoría de ser Dreamer es problemática. Él piensa que las expectativas de ser Dreamer son muy altas y a veces muy superficiales. Prefiere crear su propio espacio en que él pueda definirse sin ser parte de una narrativa ajena.

Mario Escobar: Soy varias cosas, varios tiempos, varios espacios. No puedo definirme como una sola cosa singular, porque al hacerlo me estoy inscribiendo, o me estoy reduciendo. Soy Mario, niño de la guerra, soy Mario el inmigrante, soy Mario el chicano de la calle de Boyle Hieghts, soy Mario el profesor, soy Mario el papá, todos son diferentes roles.

Gilda Calderón: Mario todavía no cuenta con los papeles de residencia, pero él no deja que eso lo desanime. Él va a seguir luchando, como lo ha hecho todo su vida.

Mario Escobar: Todavía no tengo la residencia. Estoy en ese proceso. De hecho, hemos contratado a una abogada. Tengo asilo político, pero eso no es pues protección completa, no. Así es que estamos esperando a ver si este año se solucionan las cosas. Espero que este año haya una solución, pero puedo trabajar. Y como te repito, reitero lo dicho, uno tiene que continuar, no dejar que algo o una circunstancia evite o sea la piedra en el camino con la que te vayas a tropezar. No, uno tiene que esquivarlas, buscar maneras, siempre saber navegar.

Tomás Rodríguez: Por medio de la educación, Mario creó una nueva narrativa. Esta narrativa no es parte del sueño americano, pero es parte de algo más grande.

Mario Escobar: A veces, cuando me hacen estas preguntas, entro en un estado más filosófico. Y es algo que me gusta caminar así. Escucha, sentarme debajo de los árboles, aquí, y meditar.

Yo creo que más que el sueño americano es el sueño humano. Poder desarrollarse, poder crecer, tener el espacio, los recursos para crecer. El momento que le niegas los recursos, limitas el espacio para que el ser humano crezca. Allí ya estamos robándole algo muy valioso, y es la dignidad humana.

Gilda Calderón: Muchas gracias por escuchar a Radio Nepantla: La Voz que Traspasa Fronteras. Los invitamos a escuchar el resto de la serie “Dreamers: Redefinir el Sueño Americano”… Ahí contamos las historias de los jóvenes que están luchando para hacer realidad el sueño colectivo de los inmigrantes.

Visítenos en nuestro canal de SoundCloud: ElNuevoSol o en nuestra página web: elnuevosol.net

Si quiere saber más de los jóvenes indocumentados, visite la página web del Centro Laboral de UCLA: labor punto u-c-l-a punto e-d-u

Esta fue una producción de El Nuevo Sol, el proyecto multimedia en español de la Universidad del Estado de California en Northridge. Producción y edición: Tomás Rodríguez. Voces de Tomás Rodríguez y Gilda Calderón. Composición y producción musical de Alex Bendaña.

Soy Gilda Calderón.

Tomás Rodríguez: Y soy Tomás Rodríguez. Hasta la próxima.


Si desea escuchar otros episodios con transcripción, vaya a Radio Nepantla
Subscríbase en iTunes a El Nuevo Sol para escuchar los episodios en su móvil.

Mario Escobar en su biblioteca. Foto de Tomás Rodríguez / El Nuevo Sol.

]]>
Latinos emprendedores en California http://elnuevosol.net/2017/05/latinos-emprendedores-en-california/ Thu, 18 May 2017 15:00:29 +0000 http://elnuevosol.net/?p=28506 Ambos Latinos con distintas nacionalidades sobresalieron en diferentes ramas y cumplieron su sueño en este país.

Por KELLY LANDAVERDE
EL NUEVO SOL

A Davina Ferreira jamás le cruzó por la cabeza llegar a ser dueña de su propia revista. Sus planes eran otros; entrar al mundo de arte. Ferreira nació en Miami, Florida, de padres colombianos, pero criada en Medellín. Desde muy joven, cuando iba al colegio, le encantaba las actividades creativas; cantaba, bailaba, actuaba y escribía poesía. En la adolescencia, empezó a escribir poesía, y desde entonces empezó a escribir diarios que después se convertirían en su fuente de inspiración. Su primer amor fue el teatro. En 1998 fue cuando llegó a California. Empezó a tomar clases de teatro en el Colegio Comunitario del Condado de Orange. Después, estudió en UC Irvine arte dramático, y por último, periodismo en UCLA.

Fue en esta preparación tomando diferentes clases de cine, danza, arte y escritura que se seguía enamorando de las artes y después de todo ese proceso se dio cuenta que lo de ella era; ser periodista. Su revista nació de una visita a su tierra natal, después de haber estado en un seminario se dirigió a la playa a donde se le vino a la mente crear una revista. “Estaba en un paseo en el Caribe por la playa acostada tomando el sol y me llego la idea “Crear una Revista”, y después me pasa algo muy inusual”. Empezó a crearla sin presupuesto sin saber que una marca grande como Lexus iba descubrir su proyecto a través de la directora de Mercadeo. Lexus se puso en contacto con Davina para decirle que quieren lanzar la publicación con un contrato por 4 años.

La revista bilingüe “Alegria Magazine” ya cumplió cinco años, su misión ha sido inspirar al mundo, mostrarles la belleza de a donde vienen los Latinos con historias que inspiran y rompen los estereotipos en ambos lenguajes. La revista expone a sus lectores a que sean parte de una cultura Latinoamericana llena de arte, moda, y entretenimiento donde se vuelven biculturales. En ella siempre estuvo tener una publicación que representará a los Latinos con lujo, belleza,y sofisticación. Hace dos años fue galardonada con el premio de “Emerging Latina Rising Star” por la Asociación Latina de Mujeres de negocios en Los Ángeles. Mientras que en abril el programa independiente “Hispanic Lifestyle” reconoció su revista y le otorgó un premio “2017 Latina of Influence” en Ontario.

Davina Ferreira. Foto de Kelly Landaverde / El Nuevo Sol.

Este año se vienen nuevos proyectos donde sacará su segundo libro que se titula “Finding my alegría” libro con el que busca inspirar y motivar a jóvenes que han venido de familias a donde ha habido adicción, o que creen que no tienen muchas oportunidades para salir adelante. “De hecho Dios mediante saco mi segundo libro y es algo que quiero compartir porque es muy cercano a mí con lo que quiero hacer en la vida, la gente no se imagina mi historia y quiero compartirlo desde una manera muy personal, y después de que lance este libro definitivamente voy hacer un libro de poesía”.

Marlene Orozco de la Universidad de negocios en Stanford ha investigado a fondo a los empresarios latinos y dice que “se calcula que hoy en dia hay más de 4.1 millones de empresas Latinas”. En 1997, habían menos de un millón de empresas latinas, en el 2007, habían 2.3 millones. Hoy en día hay más de 4 millones. Entre el 2002-2007, las empresas latinas crecieron 44% y otros 47% entre 2007-2012. “En este país hay más de 54 millones de Latinos, los Latinos tienen 15% de todos los negocios y la gente blanca tiene como 78%”. Ella agrega “realmente ellos están favorecidos pero los Latinos no se quieren quedar atrás y están creciendo”. Tienen una base de datos donde hay 1.3 millones de empresas Latinas. De esta base, han encuestado más de 4,900 empresas independientes que son representan los 4 millones de empresas.

Basada en su encuesta del 2016, 29% de las empresas latinas son de dueños inmigrantes. Casi 50% de ellos tienen más de $1 millón de ventas anuales y más de 50 empleados. Están creciendo y son poderosas realmente manejando el motor de la economía.  “Si incluimos las empresas de los hijos de los inmigrantes, entonces 61% de las empresas latinas son de dueños inmigrantes o hijos de inmigrantes”. “Al contrario a la desinformación que se escucha sobre los inmigrantes, ellos no están perjudicando la economía, de hecho, los empresarios inmigrantes Latinos son un gran motor de nuestra economía hoy en día”. Agrega que “sin los negocios latinos durante la recesión del 2008-2010 hubiese sido peor si no hubiera sido por los negocios latinos”. Más de la mitad de negocios de latinos son de dueños entre 18-35. Los negocios de las empresarias Latinas suman $52,087 según su reporte.

Christian Ferretti. Foto: Kelly Landaverde / El Nuevo Sol.

Para Christian Ferretti, nacido en Guayaquil, Ecuador las cosas fueron diferentes. A él, desde niño el diseño de ropa le había atraído. Cada que miraba a los hombres jóvenes en algún lugar, siempre quería saber cómo se verían con otros estilos de ropa y no con el típico look. ”Cuando tenía siete años recuerdo que iba a los centro comerciales y veía a los chicos vistiendo super bien, con su pantalones, con sus camisas a pesar que era una ciudad calidad, me sentaba en los centro comerciales y empezaba a ver que los muchachos se ponían, que colores usaban”.

Su país natal desde muy temprana edad le enseñó a depender por sí mismo. Emigró a Estados Unidos, sin saber hablar inglés, sin su familia, sin papeles, y aún no podía ir a la Universidad. Fue en la ciudad a donde vivió primero, en Miami que él empezó a ayudarles a vestirse a sus amigos. “Cuando éramos jóvenes estaba con mis amigos y recuerdo que los ayudaba a vestirse y tomaban mi opinión muy seriamente”. Tenía una amiga que cosía ropa y le pedía ayuda a que le ayudará a cocer las camisetas que tenía en mente. También a un amigo le pedía que lo llevara a su clase para poder familiarizarse cómo era la vida en la Universidad.

Cuando empezó a ir a la escuela de diseño en el instituto de Arte en Hollywood, su esposa fue su mayor apoyo, porque él ya sentía que su edad era diferente a la de sus compañeros. “En la Universidad de diseño es cuando me empiezan a encarrilar sobre lo que quería hacer y encontré que diseñar ropa era lo que quería hacer. Al mismo tiempo que cursaba clases en el instituto trabajaba, y tenía que aprender poquito a poquito a usar la computadora porque en Guayaquil no estaba acostumbrado a usarla ni a mandar correos electrónicos. Pero no dejó que las ganas de salir adelante lo agobiaran, y escuchó a su corazón y a sus sueños.

Hizo una pasantía por un año con Ed Hardy una marca que ya no existe, pero en su tiempo fue reconocida y aprendió mucho acerca de mercadeo. “Cuando terminó la Universidad un reclutador de Guess viene y me dice que quería que fuera parte de su equipo, fue algo muy importante y que me dejó en shock, salir de la Universidad graduado para una compañía tan grande era como un sueño hecho realidad”. Cada que diseña piensa en el deseo de mostrar que los Latinos tienen mucha cultura y que no se tiene que seguir un diseño específico, trata de elevar el estilo de la persona. “Me inspiro en varias cosas en mi trabajo tenemos un cliente definido con una agenda ocupada que le gusta salir, a fiestas, es una persona que siempre tengo en mente entonces siempre estoy buscando que el joven o hombre de hoy está buscando para salir y sienta que le ayudará en la autoestima”.

Christian dice que es necesario nunca desistir en cumplir los sueños, que siempre se tiene que trabajar hasta doble para conseguir que se hagan realidad. “Me encantaría que ellos sepan que es visualizar, pero trabajar en sus sueños, si hay que subirse al bus o al tren hay que hacerlo para lograr los sueños, y el resto del día tienes que practicar en lo que te gusta, es importante estar en proyectos”.

 

Latinos emprendedores en California from El Nuevo Sol on Vimeo.

]]>
Familias se reúnen en la puerta de la esperanza en el Parque de la Amistad http://elnuevosol.net/2017/05/puerta-de-la-esperanza/ Tue, 16 May 2017 15:00:09 +0000 http://elnuevosol.net/?p=28498 Los Ángeles de la Frontera se unieron a familias indocumentadas por el Día del Niño.

Por LEONARDO IBARRA
EL NUEVO SOL

En el 2013, el fundador y director ejecutivo de la organización Ángeles de la Frontera, Enrique Morones, se unió con la patrulla fronteriza de San Diego, CA y Tijuana, B.C., México para abrir una puerta que cambiaría la vida de muchos.

Hoy, ya se marcan cinco veces que ciertas familias han podido verse, unas por primera vez, gracias al trabajo de Ángeles de la Frontera.

La organización, junto con la patrulla fronteriza, ha estado abriendo una puerta de emergencia a través de estos años, puerta que separa a México y Estados Unidos.

Familias someten aplicaciones por medio de Ángeles de la Frontera quienes luego mandan dicha aplicación a la patrulla Fronteriza, y son ellos quienes eligen a las familias.

Morones, quiso dejar en claro que no es la organización quien elige a las familias, ya que ellos no quieren cargar con esa responsabilidad.

Este evento se ha estado llevando a cabo el día del niño, donde Ángeles de la Frontera celebra con juguetes y comida para los niños en el parque de la amistad. Mismo lugar donde se encuentra la famosa puerta.

Una de las seis familias que se unieron en el Parque de la Amistad. Foto: Leonardo Ibarra / El Nuevo Sol.

Este año las familias tuvieron 3 minutos cada una para interactuar con sus seres queridos, pero no podían intercambiar nada de objetos entre ellos.

Otros años, las familias han tenido menos tiempo entre ellos para poder hablar e intercambiar un gesto de amor.

Enrique Morones espera que este evento se pueda lograr hacer más de una vez al año y que el tiempo que las familias pasan juntos también crezca.

Solamente el año pasado ha sido el único año que la puerta se ha abierto dos veces y este año se espera que se vuelva a repetir.

“Porque alguien en Washington D.C, no importa en qué lugar sea. Puede llegar a ver el momento en que esa niña está abrazando a su papá por primera vez y decir que se ocupa políticas humanitarias de inmigración”, dice Morones.

Este acto de amor y esperanza ha llegado a oídos de muchos que hasta en la frontera de Texas ya lo están haciendo también.

Y este año se espera que la frontera de Arizona también lo haga.

Jannette Lorenzo, una de las seis familias que fueron escogidas este año, tenía 7 años sin ver a su madre.

“En mi mente como que no me quería dar la vuelta porque no sé cuántos años van a pasar para poder volverla a ver” dijo Lorenzo con un nudo en la garganta.

Jannette es la hermana mayor de varios hermanos.

Al ver a su mamá la dejó con sentimientos encontrados, pero dice que su mamá quiere que esté feliz para que así podrá seguir criando a sus hermanos como la ha hecho todos estos años.

Voluntario para Ángeles de la Frontera, Osvaldo Ruiz, desea que cosas buenas vengan con La Puerta de la Esperanza.

“Espero que la gente tenga un poco de realización de lo que está pasando. Que solo son familias que quieren estar el uno con el otro. Tan sencillo como eso”, comentó Ruiz.

Esa tarde la puerta se mantuvo abierta aproximadamente 20 minutos y tanto como el lado mexicano como el americano, se encontraba lleno de gente presenciando el momento.

El Parque de la Amistad se abre cada fin de semana y personas pueden venir de ambos países, pero solo a platicar por medio del cerco.

Morones alerta a la gente que tengan cuidado si tienen pensado en visitar el parque para dicha causa. Ya que antes, documentos legales no eran requeridos.

Pero ahora bajo la nueva administración presidencial en estados unidos, ya se están requiriendo.

Para aquellos que estén interesados en aplicar para ser una de las familias elegidas, pueden comunicarse al (619) 269-7865, enviar un correo electrónico a enrique@borderangels.org o visitar la organización en Sherman Heights Community Center Office 2258 Island Avenue San Diego, CA 92102.

]]>
Deportations affect university students and their families http://elnuevosol.net/2017/05/deportations-affect-university-students/ Mon, 15 May 2017 15:00:34 +0000 http://elnuevosol.net/?p=28482 “I can’t imagine walking across that stage, as a first-generation college graduate, and my family not being able to experience that with me.”

By ANGELICA TAPIA
EL NUEVO SOL

My mother’s husband was arrested and deported to Mexicali, Mexico in a matter of hours. Not only did we not know how to find him, but also, we didn’t know if he was ok.

When we finally got a hold of him the next day he told us, Tuve que dormir en el suelo, ahí en la calle (I had to sleep on the floor, there on the street). He had to beg for money to make a call to contact us. We drove 4 hours to find him waiting for us next to the payphone.

My family who consists of my mom, two younger brothers of 16 and 19 years, and little sister of 4 years, have to relocate to Mexico. Because I am in college I can’t follow them. Now, I am left in Northridge, while my grandma is in Los Angeles, we are all we have.

My grandma and I drive 235 miles every weekend to spend time with them. My little sister, who I am extremely close to doesn’t understand why I don’t live with them. Every time I visit she asks, “Are you sleeping me tonight?” and it breaks my heart that I must tell her, “Not tonight, Eli.” Or how on Sunday nights we have to sneak out so she won’t see us grabbing our luggage and leaving because otherwise she will just cry and cry for hours.

Deportation not only affects the person that is deported but their family as well. There are many obstacles a family must do just so they can be with their family. Travel, crossing the border (hours waiting en la línea), and the hardest part of telling them “see you soon”. According to U.S Immigration and Customs Enforcement, 250,255 immigrants were deported in 2016. That is 250,255 families that were affected.
As graduation is approaching, I am constantly worried whether my family will be able to attend. Since they recently purchased a piece of land in Mexicali, and starting to build a home, it will be hard to leave what they have unattended, over the weekend. Unfortunately, my step-dad won’t be able to attend…I wouldn’t want him to risk going through that again. I can’t imagine walking across that stage, as a first-generation college graduate, and my family not being able to experience that with me. As the oldest child, I want to be an example for my siblings; this has now become an obstacle because of distance.

]]>
The Undocumented Elderly Women Who Work to Live http://elnuevosol.net/2017/05/the-undocumented-elderly-women-who-work-to-live/ Sat, 13 May 2017 15:00:40 +0000 http://elnuevosol.net/?p=28427 A report shows that undocumented immigrants contribute billions to state and local economies. Still, these individuals are denied social and health entitlements. Furthermore, welfare reform seems unlikely under the current administration.

By ZAIDA DÍAZ
EL NUEVO SOL

Juana Cornijal walks up and down a median strip on Sherman Way and Laurel Canyon selling bouquets of flowers under the hot sun. The 70-year-old woman has worked as a street vendor for 27 years and says in Spanish that she will continue to until “God allows her.”

Cornijal is among those undocumented seniors in the United States who do not have access to government programs including Social Security, Medicare, subsidized housing and more.
Since none of the 11 million undocumented immigrants in the country are eligible for health insurance under the Affordable Care Act, some obtain health insurance through private employers or by buying health insurance from brokers.

Cornijal is one of the 3 million undocumented immigrants in California who does not qualify for health insurance. Instead, she visits a community health clinic for basic health services. There, she receives treatment for her diabetes and cirrhosis at little to no cost.

But in the case of an emergency or if she were to ever need surgery, Cornijal would be unable to afford a high hospital bill with the money she makes from selling flowers for $10 a bouquet.

Like other elderly undocumented immigrants, Cornijal is worried by the thought of an unsettling future. She says, “It’s hard to survive here, but it would be worse in Mexico.”

Although undocumented immigrants can turn to community health clinics for health care, the health care resources available to them are insufficient when compared to this large fraction of the undocumented population.

Although some believe that undocumented immigrants drain the U.S. economy, a 2016 report from the Institute on Taxation & Economic Policy (ITEP) actually found that undocumented immigrants contribute an estimated $11.74 billion to state and local tax coffers each year. Of the $11.74 billion, $3.1 billion is contributed by undocumented immigrants in California alone.

The study found that immigrants here illegally pay billions through a combination of sales and excise, personal income and property taxes.

Juana Cornijal, 70, street vendor. Photo by Zaida Diaz

Juana Mejía, 56, works as a housekeeper for four families and has lived in the U.S. for 30 years. Mejía has paid taxes every year by using an IRS-issued Individual Taxpayer Identification Number.

Mejía is not eligible to receive benefits that she helps fund. “It’s not fair that as I get older I won’t be able to retire like many other do when they reach their sixties,” Mejia says in Spanish.

Mejía has no children or family in the U.S. that can help support her economically as she grows older. In fact, she often sends money to relatives in her native country of Guatemala.

The ITEP report also estimated that under comprehensive immigration reform, undocumented immigrants’ state and local tax contributions could increase by $2.1 billion – increasing their tax rate from 8 to 8.6 percent. Under the Trump administration though, immigration and welfare reform seem improbable.

]]>