Yo viví la ausencia de estudiantes latinos en una escuela privada

La segregación racial era algo que entendía por lo que había visto e historias que había leído, pero nunca era algo con lo que personalmente tenía que batallar. 

Por ALAN CARDOZA
EL NUEVO SOL

Antes de empezar la secundaria, yo tenía el pensamiento que iba ser una transición fácil donde iba a poder expresarme como yo quisiera y cuando yo quisiera.  Muy rápido aprendí que iba ser un reto muy difícil.  En la primaria me había acostumbrado a estar alrededor de estudiantes de diferentes culturas y familias de la clase media.  Yo atendí una secundaria privada llamada La Salle High School.  La escuela está ubicada en Pasadena en un área predominantemente caucásica donde el promedio ingreso de una familia es $95.000 dólares.  La matrícula era de 16.000 dólares durante los cuatro años que estuve allí.  Tuve la suerte de asistir a esa escuela debido a una beca completa que había recibido.

Desde el primer día yo entendí que iba haber un periodo de transición con este cambio de cultura.  No había muchos latinos cuando yo entré y fue difícil encontrar amigos porque muchos de los que entraron al mismo tiempo que yo ya se conocían.  Recuerdo que al principio del año, dentro de los salones yo era muy callado y solo hablaba cuando la maestra me preguntaba algo. Hasta en las clases de español avanzado no me sentía completamente cómodo.  Me enojaba conmigo mismo porque sabía que esta no era mi manera de actuar y que no debería de tener miedo a estas nuevas circunstancias.  Había permitido que los pensamientos se metieran en mi cabeza que me separaban de la persona que sabía que yo era.

Me metí en deportes como el fútbol americano y baloncesto para ver si allí tendría más suerte en sentirme cómodo con mis compañeros.  Poco por poco empecé a sentir más confianza con mis compañeros de equipo con el tiempo que pasábamos juntos y esa confianza me siguió de la cancha al salón de clase.  Con tiempo llegué al punto donde me sentía bien con la mayoría de mis compañeros, pero no estuviera diciendo la verdad si digo que era fácil.

La segregación racial era algo que entendía por lo que había visto e historias que había leído, pero nunca era algo con lo que personalmente tenía que batallar.  No supe cómo atacar los problemas al principio y no me sentía cómodo hablando con los maestros latinos en la escuela porque en mi mente pensaba que ellos no me iban a entender lo que estaba sintiendo.

El caso mío era algo interesante porque es estimado que los latinos son el grupo étnico segundo más grande en la escuela.  Empezando en el 2010, el 21 por ciento eran latinos atendiendo La Salle, de acuerdo a USASchoolinfo.com.  Esos porcentajes han subido incrementalmente, pero no ha sido un cambio donde la cultura latina esta mas involucrada dentro de la escuela.  En comparación, el porcentaje de estudiantes caucásicos era 47 por ciento —casi la mitad de la población entera de la escuela.  En Estados Unidos, el porcentaje promedio de minorías en escuelas privadas es aproximadamente 28 por ciento de acuerdo al Private School Review.

Durante mi tiempo allí, estoy seguro de que en la mayoría de las clases que tuve, bien podía contar en una mano cuántos compañeros latinos había conmigo.  El dilema m´ås grande aquí es que hemos llegado a un punto en nuestra sociedad que si queremos lo mejor, entonces hay que pagar más para recibirlo.  Esto incluye la educación para las generaciones del futuro.  Las familias de bajos recursos no pueden pagar $16.000 dólares para que sus hijos vayan a una escuela privada.  Si no fuera por la beca que recibí, yo no habría podido atender a esa escuela.  Desafortunadamente, los consejeros, las clases, los mentores y las oportunidades para avanzar a la universidad no están en escuelas públicas en el centro de Los Angeles, las cuales tienen problemas con fondos, comparadas a una escuela privada donde el promedio ingreso de las familias es casi $100.000 dólares.

Yo pude resolver mis problemas, pero hay otros en posiciones similares encuentran mucha dificultad.  En casos más graves, puede producirse depresión con estudiantes que sienten que no se puede arreglar el asunto.  De esta experiencia aprendí que tenía la fortaleza mental para superar estos momentos difíciles.  Aprendí que no debería dudar de mí mismo y que no debería dejar que las acciones de otros dicten las acciones e ideas mías.


Tags:  Alan Cardoza Educación escuelas privadas

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