Un día, estábamos jugando béisbol y se me olvidó cómo decir una palabra en español y la dije en inglés. De pronto, el primo de mi primo se empezó a burlar de mí y me llamó “niña fresa”. Eso me dolió, porque la forma en que lo dijo me hizo sentir que ellos pensaban que yo era mejor que ellos aunque eso no era cierto.

Dibujo: Mario Pérez

Dibujo: Mario Pérez

Por NANCY OY
EL NUEVO SOL

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Diseño: Diego Lorey

Mi primer experiencia en México me hizo darme cuenta que yo me puedo sentir cien por ciento mexicana, pero no lo soy, al menos no ante los ojos de otros mexicanos.

El verano antes de comenzar el cuarto grado escolar hice un viaje con mi padre a su tierra natal en Yucatán, México. Yo tenía nueve años y era la primera vez que iba a conocer México. El viaje tomó un día por avión. Durante el viaje, mi papá me explicó que solamente debería de hablar español para que la gente del pueblo pudiera entender lo que yo estuviera diciendo.

Cuando llegamos al aeropuerto, mis abuelos nos estaban esperando. Mi abuela me abrazo fuertemente y dijo que estaba contenta de volverme a ver; hacía tres años que no nos mirábamos. Después de que mi abuelo y mi padre subieron las maletas al automóvil, mi abuelo empezó a manejar.

Durante el viaje en automóvil, yo volteaba a ver por todos lados. La ciudad de Mérida era bella y no podría creer que ésta era la primera vez que yo la estaba viendo.

Nos tomó alrededor de una hora llegar a la casa de mi abuela. Como era de noche y mi padre y yo estábamos cansados, nos fuimos a dormir en seguida.

El día siguiente, mi abuela me despertó a las siete de la mañana para que yo la acompañara al tianguis. Ahí nos encontramos a una de sus amigas, y ella le preguntó a mi abuela quién era yo. Mi abuela le respondió que yo era su nieta, “la pocha”. Esa palabra era extraña para mí.

En cuanto llegamos a la casa, le pregunté a mi papá qué significaba esa palabra. Él me dijo que era una palabra que se usaba para hablar de una persona norteamericana.

Yo no le di importancia a esa palabra hasta que estaba en la secundaria y entendí por qué mi abuela había usado esa palabra. Cuando aprendí el significado, sentí que mi propia abuela se estaba burlando de mí y que ella no creía que yo era mexicana.

La connotación de la palabra pocho se escuchaba negativa para mi. Esta palabra te hace sentir como que no tienes identidad propia porque no sabes como identificarte; estadounidense o mexicana.

“Yo creo que la palabra [pocha] tiene una negativa connotación porque se espera que nosotros seamos de aquí o de allá, pero no de los dos lugares”, dice Mary A. Petron, profesora asistente de lenguas de la Universidad Estatal Sam Houston de Texas. “En cierto modo, muchos no entienden las identidades híbridas, ya que se sienten parte de una sola nación y quieren que aquellos que sienten lealtad a más de uno elijan entre los dos. No sé si el término pocho algún día se convertirá en un termino positivo en los ojos de ‘mexicanos mexicanos’, pero pochos han empezado a aceptar el término”.

Aunque ahora entiendo lo que la profesora Petron dice acerca de aceptar el término, antes yo todavía lo pensaba como algo malo.

Que desciende de mexicanos pero es de nacionalidad estadounidense, o que es mexicano pero emigrado a los Estados Unidos de América y al hablar español introduce anglicismos y muestra poco conocimiento y aprecio de la lengua: “Tony era mexicano, pero nacido allá, pocho, ni mexicano ni americano” —Definición del Diccionario del español de México, editado por El Colegio de México.

Durante ese mismo viaje, enfrenté otra forma de prejuicio.

A una semana de estar en el pueblo, empecé a juntarme con los primos maternales de mi primo paternal. Un día, estábamos jugando béisbol y se me olvidó cómo decir una palabra en español y la dije en inglés. De pronto, el primo de mi primo se empezó a burlar de mí y me llamó “niña fresa”. Eso me dolió, porque la forma en que lo dijo me hizo sentir que ellos pensaban que yo era mejor que ellos aunque eso no era cierto.

Desde ese día, cada vez que accidentalmente hablaba en inglés, él me llamaba fresa. En ese momento entendí que en realidad existe la diferencia entere ser “mexicana” y ser “mexicana mexicana” como lo comentó Petron.

Cuando regresé de México, decidí hablar más en español en mi casa para que cuando regresara a México, yo no me encontrara con ese mismo problema. Pero ahora lo veo distinto.

Petron dice que ahora los pochos se están adueñando de la palabra. “Eso es liberador porque indica que aceptamos lo que somos”, dice Petron. “No podemos cambiar lo que piensen los demás, pero podemos cambiar lo que nosotros pensamos. En el caso de pochos, significa dejar de tratar ser sólo mexicana y disfrutar del tercer espacio entre México y Estados Unidos”.


Tags:  #PostalesU doble nacionalidad fresa mexicana Nancy Oy Pocho Postales Universitarias

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