Afromexicano: Difundiendo la tercera raíz a través de la música

“Hay prejuicios raciales… la gente mexicana tiene un rechazo hacia la herencia africana… (pero) están ahí ciertos elementos que nos identifican como mexicanos y que pueden tener una fuerte influencia africana y tenemos que explorarlos”, dice Gloria Arjona, cantante y experta en temas de la tercera raíz de México.

Abraham Laboriel toca el bajo interpretando su sencillo titulado, Guidum, el cual, él platica, su padre compuso para su madre. Foto: Manuel Morfín/El Nuevo Sol

Abraham Laboriel toca el bajo interpretando su sencillo titulado, Guidum, el cual, él platica, su padre compuso para su madre. Foto: Manuel Morfín/El Nuevo Sol

 

Por MANUEL MORFÍN y JOANNA JACOBO
EL NUEVO SOL

“Mi esposa es de Boston y cuando la traje a que conociera a mis papás, yo le dije, ‘te va a encantar México porque todos somos iguales’, y entonces cuando íbamos caminando por la calle me decía, ‘¡pero Abraham, no se ven como tú!’’, relata entre risas Abraham Laboriel, de 66 años, músico afromexicano de descendencia garífuna, quien recuerda con cariño su infancia y juventud en la colonia Roma de la ciudad de México durante los años 50 y parte de los 60.

El bajista relata sobre su infancia en México y la cuestión artística que lo permitía vivir fuera de los prejuicios raciales del país. Foto: Manuel Morfín/El Nuevo Sol

El bajista relata su infancia en México y la cuestión artística que le permitía vivir fuera de los prejuicios raciales del país. Foto: Manuel Morfín/El Nuevo Sol

Laboriel dice que en su familia tuvieron diferentes experiencias referentes al trato que recibían de las familias de sus amistades debido a su herencia africana. Su hermana menor le decía que los padres de algunas de sus amigas no querían que se corriera la voz de que tenían amistades de raza negra.

“Para mí eso era muy extraño porque todos mis amigos en cualquier vecindario de la ciudad de México siempre me recibían y comía yo con ellos”, menciona Laboriel.

La Constitución Mexicana reconoce la pluralidad de las raíces del país en el artículo segundo, reconociendo a las comunidades indígenas, pero no reconoce ni hace mención a la tercera raíz (que es el componente africano heredado al mestizaje de México y América Latina), como explica Francisco Ziga, en el foro De Afromexicanos a Pueblos Negros que es parte del programa universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México: México Nación Multicultural, ni mucho menos una cuarta raíz proveniente de Asia, de la cual según cifras no oficiales son 200,000 sólo los mexicanos de descendencia filipina.

Para la década de los 90 se estimaba que en México vivían aproximadamente 450.000 habitantes de descendencia africana ubicados en su mayoría en las costas de Oaxaca, Guerrero y Veracruz, según el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), aunque no existe una cifra oficial proporcionada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Profesora y artista, Gloria Arjona, interpreta canciones típicas mexicanas en las cuales se encuentran raíces africanas. Foto: Joanna Jacobo/El Nuevo Sol

Profesora y artista, Gloria Arjona, interpreta canciones típicas mexicanas en las cuales se encuentran raíces africanas. Foto: Joanna Jacobo/El Nuevo Sol

“Desafortunadamente en México no tenemos mucha información sobre nuestra herencia africana… no reconocemos que tenemos un fuerte componente cultural… y genético de origen africano y que se refleja en la cultura”, explica Gloria Arjona, profesora de lengua y literatura en español del Instituto de Tecnología de California (CalTech).

La “invisibilidad” es el mayor de los problemas que enfrenta la población afrodescendiente que vive en México, ya que al no existir estadísticas oficiales, se hace aún más difícil crear políticas públicas que se enfoquen en contrarrestar la marginación y desigualdad que sufre este sector de la población mexicana, según documentos del CONAPRED.

Esta marginación y desigualdad se traducen en factores negativos para la economía y la salud de los afromexicanos, ya que de la comunidad afrodescendiente, el 74 por ciento no tiene acceso a servicios de salud, el 96.5 de los afrodescendientes que trabajan no tienen vacaciones pagadas y el 94 por ciento no recibe aguinaldo, según un estudio realizado por el CONAPRED y la Universidad Nacional Autónoma de México en 2007.

Aunque no se menciona con frecuencia, Vicente Guerrero, quien fue presidente de México y uno de los caudillos de la independencia, es de descendencia indígena y africana, además de que bajo su mandato se abolió la esclavitud en México, según indica en su artículo, Uncovering the Long History of Blacks in Mexico, Alva Moore Stevenson, historiadora en el Centro de Investigación de Historia Oral en la Universidad de California, Los Ángeles.

Alva Moore Stevenson discute la importancia sobre la disponibilidad de información sobre afromexicanos en Estados Unidos y México. Foto: Manuel Morfín/El Nuevo Sol

Alva Moore Stevenson discute la importancia de la disponibilidad de información sobre afromexicanos en Estados Unidos y México. Foto: Manuel Morfín/El Nuevo Sol

“Podría decir que nunca pensé realmente acerca de la dinámica Negro-mexicana hasta que mi abuela falleció. Fue entonces… que decidí que la historia podría ser algo más grande”, menciona Moore Stevenson quien tiene descendencia afromexicana. Su abuelo, Daniel Thornton, emigró de Texas a México, a fines del siglo XX, huyendo del racismo que existía en los Estados Unidos y se casó con Tráncito Pérez de Ruíz, según revela Moore Stevenson en su mismo artículo. “Cuando murió mi abuela, decidí investigar más sobre la negrura de mi familia… fue en mi tesis que situé la historia de mi familia en un contexto más amplio con la historia de los africanos en México”.

“Yo tengo un buen amigo mexicano que hace unos años me dijo con seriedad, ‘no hay negros en México’”, comenta Moore Stevenson.

“Hay prejuicios raciales… la gente mexicana tiene un rechazo hacia la herencia africana… (pero) están ahí ciertos elementos que nos identifican como mexicanos y que pueden tener una fuerte influencia africana y tenemos que explorarlos”, dice Arjona, quien como cantante y experta en temas de la tercera raíz de México reconoce la influencia de ésta en la música mexicana.

El compositor mexicano, José Gurría-Cárdenas, menciona la conexión e historia que mantiene las raíces africanas dentro de la música mexicana. Foto: Manuel Morfín/El Nuevo Sol

El compositor mexicano, José Gurría-Cárdenas, menciona la conexión e historia que mantienen las raíces africanas dentro de la música mexicana. Foto: Manuel Morfín/El Nuevo Sol

“La tercera raíz, no me parece que sea una cosa que le tenga muy preocupado al mexicano, lo cual es lamentable porque es una parte grande de nosotros”, afirma José Gurría Cárdenas, compositor y percusionista mexicano, quien señala que la influencia africana es muy evidente en ritmos musicales mexicanos y enfatiza que no se le da el reconocimiento que merece.

“Especialmente el ritmo es una de las cosas que son muy notorias… inmediatamente uno puede ver que son parte de un legado africano y no tienen absolutamente nada que ver con un legado europeo. El más obvio es el son jarocho… el barroco novo hispano… la música de tambora y en todos lados… tienen un poquito de esta negrura”, afirma Gurría Cárdenas.

“Son los rasgos o elementos culturales que tenemos y que son más evidentes en la música… La música africana tiende a jugar con el tiempo y en el mariachi, en el son, en la música huasteca hay ese juego”, agrega Arjona.

Tanto Arjona como Gurría Cárdenas, reconocen que la música es un elemento que puede ayudar a difundir la presencia y la importancia de la tercera raíz como parte del México multicultural. “Yo creo que la música es uno de los mejores vehículos para abordar el tema de la tercera raíz, pero no es el único… el gran mérito que tiene la música es que es muy inmediata… y es muy poderosa”, señala Gurría Cárdenas, quien ve a la música como un medio muy conveniente para abordar el tema de la presencia africana en México.

Laboriel toca el bajo con el grupo "Open Hands" en Studio City. Foto: Manuel Morfín/El Nuevo Sol

Laboriel toca el bajo con el grupo “Open Hands” en Studio City. Foto: Manuel Morfín/El Nuevo Sol

“Musicalmente Dios me ha dotado con una libertad rítmica muy especial… somos un país muy rítmico”, dice Laboriel, quien se describe como una persona que se emociona igual al escuchar tanto un jazz como música de mariachi, y además recalca que el ambiente en el que se desenvuelven los músicos crea una interacción entre diferentes etnias y culturas que permite una mayor tolerancia hacia otras culturas y razas. “Era tanto la manera que me identifiqué como mexicano que, cuando veo a personas de México, no siento que ellos son de una raza o una etnia y yo soy de otra”.


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